lunes

Sonia se corta el pelo

Una mañana, después de vestirse, Sonia Ricco se metió en el cuarto de baño, sacó unas tijeras de su bolso y comenzó a cortarse el flequillo. 

H. podía verla reflejada en el espejo a través de la puerta entornada y lo primero en lo que pensó fue hacerse con los mechones que caían en el lavabo. 

— No los tires.
— ¿Qué?
— Los mechones de pelo, yo me encargo de limpiarlo todo.
— ¿Qué vas a hacer con ellos?
— ¿Con los pelos?

Sonia asiente mientras da otro corte.

— Me los llevaré a casa y los dejaré entre las sábanas de la cama.
— ¿Quieres que los vea tu mujer?
— Sí, necesito que sepa algo de lo que ocurre aquí.
— ¿Por que no se lo cuentas?
— Quiero que lo imagine. La imaginación siempre es más cruel que la realidad.

Nazaré Lascano

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