lunes

La abundante exuberancia de sentidos

Había llegado a ser un artista citador gracias precisamente a que de muy joven no lograba avanzar como lector más allá de la primera línea de los libros que me disponía a leer. 


La causa de tanto tropiezo estaba en que las primeras frases de las novelas o ensayos que trataba de abordar se abrían para mí a demasiadas interpretaciones distintas, lo que me impedía, dada la exuberante abundancia de sentidos, seguir leyendo.


Enrique Vila-Matas, Esta bruma insensata

domingo

sábado

domingo

Detective de interior

Al parecer tengo una vecina muy interesante en el Ático F. 


También tengo algún otro vecino que no sé dónde vive y que es un presunto ladrón de cactus.


Me apetece mucho subir hasta el ático y proponerle a mi vecina iniciar una investigación seria y secreta para encontrar al culpable.


También me gustaría decirle que admiro su prosa utilitaria y que hace tiempo que no escribo algo tan preciso, tan sencillo y tan lleno de matices.


En cuanto me quite este frío de encima subo a ofrecerle mis servicios de detective de interior.  Hace mucho frío en Madrid estos días y las plantas y yo estamos mejor a cubierto.

Terry Salgado

Personajes

Los lectores de De Quincey se cruzan con él por la calle sin saberlo y pagan unos céntimos por el periódico donde él escribe.


Antonio Muñoz Molina

sábado

Divisiones

Estimada señora Lascano.


Con toda humildad me permito copiarle un texto del conde Buffon, como seguramente sabe fue médico, botánico y matemático en la Francia del siglo XVI y pronunció en la Academia Francesa su famoso "Discurso sobre el estilo" en el que dice:


… el gran número de divisiones, lejos de hacer más sólida una obra, destruye su coherencia, el libro parece más claro a la vista pero la intención del autor permanece oscura; no puede impresionar el espíritu del lector ni puede hacerse sentir sino por la ilación, por la dependencia armónica de las ideas, por un desarrollo sucesivo, una gradación sostenida, un movimiento uniforme que toda interrupción destruye o hace languidecer.


Creo que Buffon dice por mí lo que opino de sus textos, por otra parte deliciosos, esa falta de armonía y de unidad le hacen flaco favor señora Lascano. 
Gracias por su atención y disculpe el atrevimiento.
Un afectuoso saludo.

Joaquín Legarde 

miércoles

Una ciénaga de papel impreso

Poe inventa grandes noticias falsas que multiplican las ventas de los periódicos en los que escribe, aunque él no reciba ninguna compensación por los beneficios que sus embustes producen a los empresarios. 

Inventa que gracias a un telescopio de potencia extraordinaria se han podido ver ciudades y campos y habitantes de la Luna. Thomas De Quincey escribe para revistas de Londres y de Edimburgo y colecciona periódicos que parecen llegarle desde cualquier lugar del mundo. Los amontona en las habitaciones alquiladas en las que vive y se mueve por ellas como por una hojarasca y una ciénaga de papel impreso.

Antonio Muñoz Molina, Un andar solitario entre la gente

martes

Un anuncio a las puertas del cine

He visto a Joana en un anuncio enorme, a las puertas de un cine en el centro de Madrid. 

Tenía los labios pintados de rojo, sonreía mucho, y en sus pupilas se reflejaba la Gran Vía. Debía ser un efecto óptico, pero me pareció que me seguía con la mirada. 

Me ha dado mucha rabia verla tan contenta, aunque solo sea un posado.

Me he girado tantas veces para ver si me miraba que he acabado chocando con una chica vestida con cazadora de cuero y bolsa del Primark. En sus ojos también se reflejaba la Gran Vía. pero no parecía tan feliz como Joana.


Terry Salgado


lunes

Frases para tu agenda



Los nonatos


La única utopía de la poesía: los muertos que renacen cuando leemos, los nonatos que verán la luz cuando ya no podamos seguir leyendo.

Silvio Mattoni

domingo

Nivola

 
¡Nivola! Así nadie tendrá derecho a decir que deroga las leyes de su género… Invento el género, e inventar un género no es más que darle un nombre bueno, y le doy las leyes que me place. 

¡Y mucho diálogo!


Miguel de Unamuno

sábado

Qualsevol nit pot sortir el sol

Hace una noche clara y tranquila, luce la luna,
los invitados van llegando y van llenando toda la casa
de colores y de perfumes.

Están aquí Blancanieves, Pulgarcito, los tres cerditos,
el perro Snoopy y su secretario Emilio, y Simbad,
Ali-baba y Gullivert.

Oh, bienvenidos, pasad, pasad, de las tristezas haremos humo.

Mi casa es vuestra casa, si es que hay casas de alguien.
Hola Jaimito, y doña Urraca, Carpanta y Barba-Azul,
Frankenstein, y el hombre lobo, el conde Drácula y Tarzán,
la mona Chita y Peter Pan.
La senyorita Marieta del ojo vivo viene con un soldado,
los Reyes Magos, Papa Noël, el pato Donald y Pasqual,
la Pepa bonita y Superman.


Oh, bienvenidos, pasad, pasad, de las tristezas haremos humo.
Mi casa es vuestra casa, si es que hay casas de alguien.

Buenas noches, señor King Kong, señor Asterix y Taxi-Key,
Roberto Alcázar y Pedrín, el hombre del saco, y el pitufo,
señor Charlot, señor Obelix.
Pinocho viene con la Moños cogida del bracito,
está la mujer que vende globos, la familia Ulises,
y el Capitán Trueno en patinete.

Oh, bienvenidos, pasad, pasad, de las tristezas haremos humo.
Mi casa es vuestra casa, si es que hay casas de alguien.
A las doce han llegado el hada buena y la Cenicienta,
Tom y Jerry, la bruja Calixta, Bambi y Moby Dick,
y Sissi Emperatriz.
Y Mortadelo y Filemón, y Guillermo Brown, y Guillermo Tell,
Caperucita roja, el lobo feroz, y el caganer,
Cocoliso y Popeye.


Oh, bienvenidos, pasad, pasad, ahora ya no falta nadie,
o quizás sí, ya me doy cuenta que sólo faltas tú.
También puedes venir si quieres, te esperamos, hay sitio para todos
El tiempo no cuenta, ni el espacio, cualquier noche puede salir el sol.

Jaume Sisa

viernes

La hija de Carlo


Cuando dejé el instituto mi padre me consiguió trabajo en una frutería.


El dueño se llamaba Domenico, tenía los dientes amarillos y el pelo pegado a la cabeza, a mí me parecía un viejo. El primer día Domenico me recibió en su despacho, recuerdo el frío que hacía y el olor dulzón pegado a las paredes.


— ¿Eres la hija de Carlo? Te pareces mucho a tu padre. Aquí se trabaja duro. ¿Podrás hacerlo? A las cinco empezamos, a las cinco de la mañana —risas— a las nueve abrimos la tienda, a las tres a fregar y cuando acabes de recoger para casa. 


Domenico parecía que miraba a través de mí, hablaba con frases cortas y no esperaba respuestas. 

— Está bien.
— ¿Podrás hacerlo?
— Creo que sí.
— ¿Crees? Tengo una colección de chicas como tú que dijeron lo mismo y que al segundo día no aparecieron más.
— Yo sí apareceré.
— ¿Tú sí? ¿Por qué tú sí?
— Yo soy hija de Carlo.


Domenico se sonrió con sus dientes amarillos, se levantó de su asiento de cuero gastado y se dirigió a una caja grande de cartón que estaba bajo una ventana con la persiana bajada, apartó unos papeles y sacó de la caja una bolsita de plástico con un uniforme. Pantalón azul oscuro elástico, camiseta blanca y delantal amarillo. 
Era mi primer uniforme. 


Al día siguiente, mi primer día, me quedé dormida.


Lena Rosso


Roberto, gracias por tus recomendaciones y por tu blog. 
Gracias por quitarme todo lo que sobra y dejar el texto desnudo, oliendo como olía el despacho aquel.
Salud!!
Lena

Ese vicio molesto

Me despertaba a las seis de la mañana y ya no podía volver a dormir. Tenía ese vicio molesto que me era imposible de erradicar. Pero a diferencia de otro momento, podía quedarme unos minutos en la cama. Me gustaba ver a Luciana descansar, adivinar sus sueños, observar el movimiento pendular de sus ojos bajo sus párpados. Pero no me quedaba mucho más tiempo.

Antes, la cama olía al champú de su pelo, al desodorante con el que se rociaba desde la cintura al cuello cada noche. En esa otra época, tendía una toalla para no mojar la almohada y dejaba su cabellera húmeda posada sobre la tela afelpada. A mí me encantaba sentir su pelo empapado acariciando mi rostro. Nuestras sábanas olían a perfume y a jabón de ropa. Pero eso ya no ocurría y temía que nos estuviéramos acostumbrando a vivir de esa manera.

Hugo Gastón Irigaray, El césped

miércoles

Punto y aparte

Es hora de que este poema acabe
para que algo nuevo comience. Punto y aparte.


Lyubomir Nikolov, Parábolas de medianoche

domingo

Una mariposa

Así, en 1916, aquel pobre empleado que estaba haciendo guardia permitió que una mariposa permaneciese bajo el reflector de su mesa.


André Breton

lunes

Patatas robadas

He soñado con mis ancestros y su olor a patatas

robadas

los he visto varear olivos con la cara llena de

espinas

he visto a mis ancestros bailar sobre una montaña

de ajos

al abuelo y su traje marrón

a la abuela encendiendo seis velas en el altar de la

caldera

[...] he visto a mi madre

una niña con sus primeros pantalones vaqueros

mirando al mar

Mario Obrero, IV. Mis ancestros

sábado

Cervantes para empezar

Lavar quiero a un galán las pocas barbas que tiene con una bacía llena de agua de ángeles, porque su cara es como la de un ángel pintado.

Miguel de Cervantes, El viejo celoso

[Es esta] la más amorosa expresión de gratitud carnal que pueda concebirse en prosa castellana.

Rafael Sánchez Ferlosio