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viernes

Franz Von Rosenfranz

Construyó un falso teatro romano entre las colinas de la provincia italiana de Vicenza utilizando bloques de piedra modernos envejecidos artificialmente para darles un aspecto antiguo. 

Lo presentó como un hallazgo arqueológico con vestigios de la Antigua Grecia, la Antigua Roma e incluso del Neolítico; organizó visitas guiadas y representaciones históricas, llegó a cobrar entradas de hasta 40 euros a cada visitante, se coló por error en una guía turística oficial y ha acabado en prisión, condenado a dos años y cuatro meses de cárcel en vía definitiva. 

Es la increíble historia de Franco Malosso, un italiano de 69 años que se hacía llamar Franz Von Rosenfranz en los circuitos artísticos y que logró poner en pie uno de los engaños arqueológicos más insólitos de Italia.

Lorena Pacho, La increíble historia del hombre que construyó un falso teatro romano en Italia y vendió entradas para visitarlo, El País 24/07/2026

sábado

El patio de butacas

El segundo día que representamos
Las tres hermanas de Chéjov, oí sobre la mitad de la sala, un llanto de mujer largo, débil y sostenido. 

Yo interpretaba a Andrei, estaba en escena mucho menos tiempo que mis tres compañeras y podía escuchar el lamento con atención. Oculto tras las bambalinas traté de contar en la semioscuridad las filas y las butacas para localizar a esa mujer que no paraba de llorar.

No la encontré. 

Al acabar la función, desde el escenario y en medio de los aplausos, miré en la dirección donde suponía que estaba sentada, pero no pude saber quién era la mujer que había imaginado, ninguna de las espectadoras parecía triste, ninguna tenía los ojos hinchados, ninguna parecía ir sola.

Al día siguiente ya nadie lloró en el patio de butacas.

Nazaré Lascano

jueves

Casting

No le importa que le miren mientras trabaja. 

Así se lo dijo a la chica que le hizo la entrevista inicial, cuando con tono misterioso se apoyó en la mesa para hablarle más de cerca: tengo una última pregunta, que tal vez le suene un poco extraña: dígame si le importa que le vean trabajar.

Isaac Rosa, La mano invisible

miércoles

Acuerdo tácito

A Tomás le gustaría hacer cine, pero sabe que el cine es luz y la luz que él necesita es la que se da en el momento único y estrafalario de la lluvia en un cielo soleado.

Sabe que rodar un largometraje manteniendo ese tono de luz acuoso es muy complicado, como complicado es mantener a los actores y las actrices con racor cuando las gotas de lluvia están cayendo constantemente en su ropa, en su rostro y en su cabello.

Por eso Tomás renuncia al cine, por eso y porque en el teatro es más fácil llegar a un acuerdo tácito con la gente.

Nazaré Lascano

viernes

La confusión de los géneros

El teatro del azar se vuelve inabarcable en la calle.


Los actores del teatro del azar se mezclan con los peatones e intervienen en sus vidas (y viceversa).


Los escenarios ocupan todo el espacio, todas las calles, en el teatro del azar.


Los géneros del teatro del azar se diluyen (y se confunden) con la lluvia.


Los cables se cruzan con las tramas en el teatro del azar.


Nazaré Lascano

miércoles

Tomás 1:1

Cuando Tomás consigue para su obra una actriz en una escala 1:1 con el personaje la trampa es perfecta, la representación de la realidad se confunde con la propia realidad, y esto es lo más falso que puede conseguir.


Es así como consiguió encontrar el sótano, escondiendo a dos actrices en un hoyo prefabricado y cavando hoyos falsos por toda la ciudad.


Nazaré Lascano


martes

Teoría de la obra

Para ser perfecta, l
a idea de tirar el escenario en cada representación sólo podía tener lugar en lo teórico, por eso cuando se planteó la posibilidad de hacerla real Tomás tuvo un problema de conciencia.


Enseguida cayó en la idea simplista de que no podía dejar escapar una ocasión como esa y se decidió a montar la obra como si fuera algo posible e irremediable.


Pero la obra, herida desde el primer momento por el juego de palabras (obra como trabajo de construcción y obra teatral) supuso un reto de montaje más que de ideas, y aunque era todo un acontecimiento el hecho de derribar el escenario en cada función, es decir, el polvo acumulado en el patio de butacas fue más trascendente que una trama en la que había que esforzarse por darle un sentido a aquella proeza mecánica.


Las dos primeras funciones fueron un éxito, la primera por la novedad, la segunda porque nadie esperaba que aquello tuviera sentido más allá de la propia novedad. Sin embargo el escenario reconstruido a toda prisa durante la madrugada tenía un cariz, quizás una personalidad aún más teatral en esa segunda representación y el éxito fue descomunal.


Tomás estaba entre entusiasmado y defraudado, porque sabía que aquello sólo tenía que haber triunfado en lo teórico, como las grandes ideas económicas, y el hecho de que resultara factible en la puesta en escena le descolocaba y en cierto modo suponía un fracaso.


Tenía que hacer lo posible porque aquella maquinaria parara, pero no le fue fácil.


Nazaré Lascano

domingo

Empezar a funcionar

Las actrices, y en menor medida los actores, constituían un problema para Tomás. Encontrar el rostro del personaje, su voz y sus gestos era para él más complicado que escribir la obra.

A menudo los castings eran un sacrificio lleno de frustraciones en el que no era capaz de encontrar a la persona que necesitaba. Esto alargaba el comienzo de los ensayos y, en ocasiones, le llevaba a suspender el montaje de la obra.

En otras ocasiones la situación se daba la vuelta y Tomás encontraba a las actrices de sus personajes caminando por la calle, en el Metro o en un ascensor, entonces se apresuraba a hablarles, y a contarles su proyecto y todo empezaba a funcionar.

Nazaré Lascano

sábado

La promesa de la alegría

Tomás escribió su mayor obra dramática cuando consiguió que se realizaran cientos de agujeros por toda la ciudad para buscar el sótano oculto.

Cada hoyo cavado era una escena única.

Siguiendo las pistas que iba descubriendo día a día, y que iba comunicando a través de la prensa, la gente comenzó a perforar con picos, palas, con azadas o con sus propias manos sus patios y jardines, los parques públicos, los márgenes del río y hasta sus propios sótanos en busca de las dos muchachas presas.

El premio no importaba, como siempre importaba el hecho de cavar la tierra húmeda y la promesa de la alegría del descubrimiento.

Nazaré Lascano

jueves

La cabeza del escritor

Tomás escribió durante varios años, entre cuatro y cinco, sobre cómo las representaciones teatrales matan a la obra. 


En una de sus muchas conclusiones sostenía que las obras más puras son aquellas que no se representan nunca. En el capítulo treinta y dos, Tomás teorizaba sobre si los ensayos teatrales también pervertían la obra o si por el contrario la hacían más humana. 


No llegaba a ninguna conclusión vinculante, pero en el artículo sesenta y tres demostraba que la mejor obra es la que queda en el cuaderno del dramaturgo.


Años después, siendo ya director, se avergonzó de lo que había escrito, ahora sabía que la mejor obra es la que nunca salió de la cabeza del escritor y, por tanto, envidiaba a cada persona anónima con la que se encontraba y que nunca había escrito (ni siquiera pensado) un solo diálogo de ficción.


Nazaré Lascano

lunes

Una necesidad

Un espejo siempre es una tentación en un escenario. 

Tomás sabía que no podía cometer ese error, sabía que un agujero, o un hueco, o una grieta son imprescindibles, sin embargo un espejo solo es una obviedad, una necesidad sin ganas.

Nazaré Lascano

sábado

Escenarios

— Los escenarios de un crimen son como los escenarios de una obra de teatro
— ¿Alguna vez te dio la sensación de que estabas en una ficción?
— Constantemente.
— ¿Fuera de un lugar donde se ha cometido un crimen también?
— Siempre, ¿a ti no te pasa?


Nazaré Lascano

lunes

Teatro del azar I

Azar y teatro son dos conceptos atractivos, pero que no encajan.

Tomás los juntó una tarde en la que no encontraba salida para una obra mal planteada. 

A ese nuevo género, tipo o estilo lo llamó "El Teatro del Azar" y como todo teatro representaba lo irrepresentable, y como todo azar unía lo que la naturaleza no conoce y el tiempo no asume.

Nazaré Lascano, Cuentos de Parque Chas

jueves

Otros interlocutores lejanos

En esta tragedia, el fatum, el elemento sombrío y mágico, es el teléfono. Está escrita en los años veinte: se estrenó en 1930, y todavía quedaban los teléfonos de manivela, la operadora, las líneas cortadas, las intromisiones de otras voces y otros interlocutores lejanos. 

Un arranque de siglo donde las técnicas entraban directamente en casa y perturbaban.

Eduardo Haro Tecglen, La tragedia está al aparato, El País

Boda real

«No teníamos ni idea de lo que iba a pasar», relata en su perfil de TikTok el novio, Vicente Desantes, un guionista de musicales que se marchó a estudiar fuera de Valencia, que volvió a la capital del Turia para la 'no-boda', y que le tocó ser uno de los dos grandes protagonistas del evento por sorteo. 

Sus amigos repartieron los roles por azar: él y una chica que no conocía fueron los novios, mientras otros se metieron en la piel de los suegros, de los padrinos y del resto de invitados.

Pese a ser un matrimonio ficticio, la realidad es que dio el pego y allá donde fueron convencieron a los presentes de que se trataba de una boda. 

Según relata el novio, sólo conocía la hora y la ubicación de la iglesia, en pleno centro de Valencia. Allí, se congregaron todos los invitados, ataviados con trajes y vestidos de alto 'standing'. Hasta convencieron a varios agentes de la Policía de que era un evento nupcial para poder aparcar en la puerta, disparar una traca y tirarles arroz (luego lo recogieron con varias escobas que portaban).

David Maroto, ABC

miércoles

Esto no es real

El mundo no se mueve sobre la realidad, sino sobre la percepción de la realidad.

Sneakers (Phil Alden Robinson, 1992)

lunes

Un billete de cien pesetas

El desarrollo del debate fue una continua ceremonia de la confusión y de la provocación. Arrabal pidió al auditorio, una aplastante mayoría de militantes libertarios, que los anarquistas rezaran para que España volviera a ser la de Santa Teresa, San Juan de la Cruz y el Quijote y reivindicó para los anarquistas "el derecho a que se les aparezca, como a mí, la Virgen María".

[...] Cuando un veterano militante cenetista manifestó en su intervención estar de acuerdo con parte de lo que Arrabal decía, éste se encaramó en su silla y se subió de pies a la mesa de presidencia, sacando su cartera e insistiendo en darle un billete de cien pesetas al citado cenetista. La escena provocó la hilaridad general.

sábado

La casita de Adela

Adela:
Vamos a dormir, vamos a dejar que se case con Angustias, ya no me importa, pero yo me iré a una casita sola donde él me verá cuando quiera, cuando le venga en gana.


Federico García Lorca, La casa de Bernarda Alba

martes

Como en una obra de teatro

Detrás del albergue, en mitad de la rotonda,
la hermosa enfermera vende amapolas en una bandeja,
y aunque se siente como en una obra de teatro,
lo hace toda formas.


The Beatles, Penny Lane

sábado

Hoy quién lo diría

Confiesa y admite que una temporada
autosugestionada también me quisiste.


O eso parecía, hoy quién lo diría
siempre tan esquiva o de correrías.


Manolo García, Un giro teatral