martes
Usar un taladro
Corría el año 2007 y vivía de alquiler en Sevilla; mi piso tenía dos espacios: un salón-cocina y un cuarto de baño con azulejos celestes cuya ventana daba a la placita de San Julián.
Dormía en el salón sobre un colchón tirado en el suelo. No sabía usar un taladro ni enmarcar una lámina, así que estropeaba pósteres caros clavándolos a la pared con chinchetas. Nunca conseguía colocarlos rectos y esta asimetría me atormentaba.
Toteking, Búnker
lunes
Los artistas
Odio a los artistas, por cierto. Sobre todo a los obsesionados con permanecer: aquellos que sueñan con que sus obras vivan más allá de los límites del cáncer.
Toteking, Búnker
Más sobre los hoyos
Las ideas sobre el espacio y el tiempo que deseo mostrarles hoy descansan en el suelo firme de la física experimental, en la cual yace su fuerza.
Son ideas radicales. Por lo tanto, el espacio y el tiempo por separado están destinados a desvanecerse entre las sombras y tan solo una unión de ambos puede representar la realidad.
Hermann Minkowski, Discurso en la 80ª Asamblea de Científicos Naturales y Médicos Alemanes (1908)
jueves
Gracias por no opinar
La vida que sucede al margen de las opiniones que insistimos en dar es maravillosa. Qué terribles son las opiniones. Todas. La mía la primera.
Toteking, Búnker
miércoles
Agua
Matilde era una novia que bebía agua constantemente. Se le secaba la boca desde que que conoció a su futuro marido y vio por primera vez el mar.
Matilde era de origen navarro, vio el mar en Guipúzcoa la víspera de San Juan, Ese mismo día conoció a Jon. No era mal tipo, a ella le pareció demasiado silencioso, pero sabía que los vascos hablan poco. Lo primero que le dijo es que iba a atravesar el mar, que al otro lado había mejor trabajo, más plata, menos miseria. Al ver tanta agua Matilde sintió que se le secaba la garganta.
Estuvieron veintidós días en el océano, se habían casado solo tres días antes de la partida. Compartían camarote con otras dos parejas de recién casados que hacían el amor todas las noches. Matilde fue incapaz, solo tenía sed.
Cuando llegaron a Buenos Aires fueron directos a hacerse la foto de novios, Renato acaba de abrir su estudio, Matilde le pareció muy bella, su acento era cortante pero su voz muy dulce. Solo sabía pedir agua. Jon no dijo una sola palabra.
Nazaré Lascano, Cuentos de Parque Chas
sábado
viernes
Infinitos gestos de ternura
soy
la muchacha mala de la historia,
la que fornicó con tres hombres
y le sacó cuernos a su marido.
soy la mujer
que lo engañó cotidianamente
por un miserable plato de lentejas,
la que le quitó lentamente su ropaje de bondad
hasta convertirlo en una piedra
negra y estéril,
soy la mujer que lo castró
con infinitos gestos de ternura
y gemidos falsos en la cama.
soy
la muchacha mala de la historia.
María Emilia Cornejo, La muchacha mala de la historia
miércoles
Perturbaciones cuánticas
La física, sin embargo, no enseña que (salvo en el cero absoluto, límite inaccesible) toda entidad microscópica puede sufrir perturbaciones de orden cuántico, cuya acumulación, en el seno de un sistema macroscópico, alterará la estructura, de forma gradual pero infalible.
Los seres vivos, pese a la perfección conservadora de la maquinaria que asegura la fidelidad de la traducción, no escapan a esta ley. El envejecimiento y la muerte de los organismos pluricelulares se explican, al menos en parte, por la acumulación de errores accidentales de traducción que, alterando principalmente ciertos componentes responsables de la fidelidad de la traducción, acrecientan la frecuencia de estos errores, que degradan poco a poco inexorablemente, la estructura de estos organismos.
Jacques L. Monod, El azar y la necesidad
lunes
Amargo
Me gustaría votar por la palabra amargo. ¿Cómo explicar ese sabor, ese sentimiento sin esta palabra tan intensa en español?
Amargo, amargo, y amargura (que te encoge el alma y te embota la cabeza al nombrarla), y amargar.
Un cordial saludo.
Rafael F. Espinoza
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