De huellas y manchas
Hay quien dice que de nada vale soñarlo si no se ejecuta, y puede que tengan razón.
Yo, por mi parte, a menudo lo sueño y no lo llevo a cabo. A veces incluso lo llevo a cabo y no termina de salir de lo sueños. Algo así pasó con Jorge el día que decidí no volverle a ver.
Ni con millas de agua de por medio conseguí echarlo de mi vida. Al parecer los seres infames no dejan huella sino mancha y Jorge mancha como nadie.
Sin duda hay una parte de mí manchada acá en España y otra, sucia de cuerpo y mente que sigue en Buenos Aires jugando al escondite con Jorge.
Nazaré Lascano, Cuentos de Parque Chas
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