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sábado

La virgen emborronada

Me gustaba la clase de religión porque nos dejaban dibujar. La única norma es que los dibujos debían ser de algo religioso y debíamos esforzarnos, esto último quería decir que había que ser muy cuidadosos y estábamos obligados a colorear toda la lámina sin dejar espacios en blanco.

Me pasé el curso dibujando vírgenes y santos, algunos inventados y otros copiados de una especie de enciclopedia católica con las pastas desarmadas.

Una tarde dibujé una virgen preciosa, una inmaculada de pie sobre su media luna, vestida de un azul hiriente. Por desgracia calculé mal las dimensiones y tuve que borrarla con la goma. Varias veces.

Al final quedó una virgen extraña, un tanto siniestra, de rasgos ásperos y difusos que parecía que salía de las tinieblas. Cuando la vio, la maestra se santiguó y la llamó la Virgen emborronada. 

A mí me pareció un buen nombre para una virgen y yo misma lo adopté durante mucho tiempo.

Nazaré Lascano

viernes

La joven de la perla

No me ha gustado el final porque ha sido triste porque la chica se ha tenido que ir de la casa y lo que más me ha gustado ha sido el final cuando la chica conoció a su novio.

Beatrice Chivu 2ºC, socialeseimagen.com


jueves

Acompasar la melodía

En este caso, toda la escena está repleta de detalles. 

La chica que toca el instrumento musical es un derroche de calidad. Podemos apreciar el brillo y el tacto del satén de su vestido o fijarnos en el ribeteado de su corpiño. 

La música parece resonar en la estancia, y con un poco de imaginación podemos escucharla como hacen esos dos hombres, que incluso parecen acompasar la melodía con las letras de la canción leídas en un libro.

A. Cerra, Mujer tocando la tiorba ante dos hombres de Gerard Ter Borch

lunes

Parecido con el original

Juan Bauzil

Hijo del francés Jean Bauzil y de la alemana Maria Koc, hizo sus primeros estudios en París bajo la dirección de Ganbert Labeyrie y obtuvo varios premios de la Academia en 1784. Se presentó al Salón desde 1784 hasta 1793.

En 1796, dedicado ya a la pintura de miniatura, se anunció en el Journal de France con la promesa de que pagaría 1.000 libras si el retrato realizado no presentaba parecido con el original. En 1797 y tras la llamada de Carlos IV, que le asigno un sueldo de 15.000 reales y le nombró miniaturista de cámara, se estableció en Madrid acompañado de su esposa María Carlota Fontillon. 

sábado

El cuaderno verde

Jusep Torres Campalans es un personaje inventado por el escritor Max Aub (París, 1903 - Ciudad de México, 1972). A pesar de no haber existido más allá de la ficción, Aub inventa la biografía completa de Campalans y crea más de treinta obras y varios dibujos que llegan incluso a ser expuestos en dos ocasiones en la galería Excelsior de México en 1958 y en la Bodley Gallery de Nueva York en 1962. Aub concibe a Campalans como un pintor cubista, hijo de payeses que emigra a París. En esta ciudad entra en contacto con las vanguardias y confraterniza con artistas como Pablo Picasso, Amedeo Modigliani o Piet Mondrian. Tras el estallido de la Gran Guerra, Campalans se traslada a México para acabar sus días en un lugar remoto de la región de Chiapas.

Para los estudiosos de Aub, este heterónimo es un pretexto creado por el escritor para reflexionar en torno a las vanguardias. El origen del personaje tiene lugar por primera vez en la minuciosa biografía titulada Jusep Torres Campalans, donde Aub describe a modo de monografía artística cómo fue el descubrimiento en Chiapas de la figura de Campalans y cómo inició el trabajo de investigación en torno a él. En este mismo libro, Aub narra la vida del pintor, aporta reflexiones y comentarios de Campalans encontrados en el “cuaderno verde” y añade las supuestas conversaciones mantenidas entre ambos durante su único encuentro en San Cristóbal de las Casas.

Modificaciones

En 1962, el artista Asger Jorn (1914-1973) presentó una de sus “modificaciones” pictóricas. 

Jorn era miembro de la Internacional Situacionista y sus “modificaciones” consistían en la adquisición de pinturas figurativas convencionales, que después eran alteradas al pintar encima. El resultado final deja ver la pintura original más el añadido posterior que altera completamente su significado. 

En este caso,  la pintura original representa a una niña vestida de blanco como si fuera a realizar la ceremonia de la primera comunión. Mira fijamente al espectador y sostiene una comba entre las manos. Se trata de una pintura convencional y decorativa apta para cualquier interior pequeño burgués.

viernes

Gálatas

Lo que menos soportaba de Jorge era las manchas de humedad que tenía en su departamento. Yo no podía dejar de mirar aquellas formas negras en las que él no veía nada a pesar de tener, cada una de ellas, cuerpo y rostro.


Una de las manchas, junto a la ventana del living, tenía la forma de una cabeza de San Pablo barroca y recién cortada. Si me quedaba alguna vez sola en la casa, la cabeza me hablaba. Me llenaba de reproches al estilo de sus cartas a los gálatas, era una cabeza puritana y me insultaba por tener relaciones con dos hombres.


Pablo de Tarso era el tercer hombre.


Eso no era lo peor, lo peor era el rapto de las sabinas que tenía en el techo del dormitorio.


Nazaré Lascano, Cuentos de parque Chas

lunes

Casa de la anatomía

Cosme de Medina fue el primero en impartir lecciones y hacer experiencias en el cuerpo humano en el Hospital del Estudio. 


El Claustro universitario decidió la creación de un anfiteatro anatómico en la ribera del río Tormes, la llamada Casa de la Anatomía, lugar donde comenzó la práctica de disecciones en 1555. 


Los trabajos de Cosme de Medina gozaron, al parecer, de cierta fama, tanto es así que Juan Arfe y Villafañe, importante artista técnico renacentista, completó sus estudios de Anatomía artística asistiendo a las disecciones de cadáveres realizadas por el Profesor Medina y en la introducción de su libro “Escultura y arquitectura” escribió:


“Nos pareció razonable cosa hacer Anatomía en algunos cuerpos; y así fuimos a Salamanca, donde a la sazón se hacía por un Catedrático de aquella Universidad que se llamaba el doctor Cosme de Medina y vimos desollar algunos hombres y mujeres ajusticiados y pobres”.

domingo

La mirada

Las  fotos  de  Picasso,  sobre  todo  hacia  el  final  de  su  vida,  lo  muestran  a menudo mirando intensamente en medio de un gran desorden. Deseado, cuidadosamente  construido  y  progresivo,  ese  desorden  reinó  siempre  en  sus  casas  —que iban  siendo  cada  vez  más  grandes  precisamente  para  darle  cabida—,  y  no  como tópica  coartada  de  la  bohemia  artista,  sino  como  una  especie  de  disciplina  del espíritu, la mirada.

Pues Picasso consideraba que el orden, o al menos la rutina, produce una suerte de ceguera, o niebla si se prefiere. Si colocamos las cosas en su sitio, pensaba, pasado un tiempo dejamos de verlas: es fácil hacer la prueba con los cuadros de nuestra propia casa. Alimentándose por los ojos, Picasso proponía colocar las cosas fuera de su sitio, de modo que la mejor manera de seguir viendo un jarrón es colocarlo en el suelo, y un cuadro, no colgarlo de la pared. Y, aún así, solo durante un tiempo.

Pedro Sorela

viernes

La riña

[...] es un óleo al seco en el que destaca, ante todo, la tenue elección de pinturas empleadas en la obra, en la que apenas hay contrastes ni claroscuros, pues prima en ella la sombra y la distorsión. 


La obra representa una riña entre dos villanas -entendamos por villanas a campesinas o habitantes de una villa- peleando entre sí.


Las formas, como en muchas otras de sus obras, se vuelven a perder. Todo parece estar un tanto difuminado y, aunque no es una obra impresionista, no existen líneas claras más que en unos cuantos elementos de la composición. 


Goya se adelanta a su tiempo, tanto en composición como con su pincelada suelta previa al impresionismo. A pesar de la violencia de la escena son, al fin y al cabo, formas suaves. 


Y es que esta obra parece tener un poco de todo: barroquismo, expresionismo, romanticismo, futurismo e impresionismo; y eso es lo que hace que Goya sea una figura tan importante y particular para la Historia del Arte.


herodotoycia.com

martes

Santos

Zurbarán pintó
santos españoles
y naturalezas muertas,
los alternaba,
y por eso los objetos
que yacen en las pesadas mesas
de sus naturalezas muertas
son, también, santos.


Adam Zagajewski, Zurbarán, (Antenas, 2005)

jueves

El resto de la gente

—¿En qué se parece el artista al resto de la gente?


—El artista es el resto de la gente. El artista es como el que pone un restaurante, quiere que la gente entre. No veo diferencias entre un artista y un taxista o el que va a coger percebes.

Antonio López, Entrevista de Ana Abelenda en La voz de Galicia

viernes

Estoicos

Maestro, ¿cuál es el secreto de tu serenidad?
Entregarme incondicionalmente a lo inevitable.

sábado

Error: progresión

— ¿Cuándo dibujamos?

— Cuando éramos pequeños. Antes del violento divorcio entre el bien y el mal. Por entonces todo estaba mezclado, y no había culpa. Sólo deseo, búsqueda, y error. Búsqueda, es decir, error. Error: progresión.

Historia de España VIII



Esta pintura, fechada hacia 1576, se considera una de las últimas versiones realizadas en Italia, a la vez que denota una gran influencia de la pintura veneciana. La Virgen, en el centro, en el reclinatorio, recibe atenta la visita de los arcángeles, figura ésta que recuerda por su impronta al Veronés. 


La luz y el color muestran la admiración del pintor por el cromatismo de las obras de Tiziano, mientras que en el estudio y el tratamiento de los ropajes está patente la huella de Tintoretto. Aquí, El Greco se vale de un escenario arquitectónico sencillo, que enmarca a los personajes con soltura, en un intento de dar veracidad a la escena.


Colección del Museo Thyssen


Aire de anonimato

1700 - 1730. Óleo sobre lienzo, 74 x 59,5 cm. No expuesto
Cipper, del que se conocen obras fechadas entre 1700 y 1736, gustó de representar en diversas ocasiones mujeres en actitud similar a la que ofrece la joven de este pintura.

La oscuridad que rodea al pintor quizás no deba contribuir a localizar en su obra otro tipo de argumentos que la pura traducción de lo que él veía a su alrededor y deseaba reflejar en sus pinturas. Sin embargo, no deja de llamar la atención su reiterativo interés por presentar a muchos de sus modelos en actitud de desarrollar un determinado trabajo. 

Aunque caracteriza perfectamente a sus personajes, todos están imbuidos de un aire de anonimato que les convierte en arquetipos con los que pretende seguramente dignificar sus humildes oficios. Podría aventurarse hasta una cierta crítica social al haberse casi negado a representar otro tipo de géneros, colocándose al lado de los desfavorecidos de la fortuna. 

Curiosamente, este pintor, cuyo apodo revela su origen austriaco, alcanzó un gran éxito entre sus contemporáneos, a juzgar por la abundante producción conocida, justificada por ser el único que en Bérgamo y Milán que se especializó en el menor de los géneros menores. No obstante, careció del favor de la crítica y los reconocimientos literarios le ignoraron. 

En su obra prosiguió la tradición caravaggiesca, aunque desdramatizándola de contenido, buscando representar la realidad dura e inmediata de las clases menesterosas enfrentadas al trabajo con desenfado y sarcasmo. De ahí que la risa abierta, la sana alegría o el guiño de complicidad sean, en multitud de ocasiones, el gesto habitual que sirve para distender la enrarecida atmósfera que rodea sus historias. 


Los poetas contemporáneos

Este lienzo reúne de forma ficticia a las personalidades culturales más relevantes contemporáneas a Esquivel

En su composición se aúna la complejidad del retrato colectivo junto al esquema de gabinete del barroco flamenco, al detenerse en cada detalle del taller del pintor, pudiéndose identificar y analizar las obras y gustos del artista.

De izquierda a derecha, pueden identificarse los siguientes personajes: Antonio Ferrer del Río (1814-1872), Juan Eugenio Hartzenbusch (1806-1880), Juan Nicasio Gallego (1777-1853), Antonio Gil y Zárate (1793-1861), Tomás Rodríguez Rubí (1817-1890)




jueves

Un trabajo modesto

Lo que quiero decir es que yo hago un trabajo muy individualizado. Yo voy a la caza de almas, no de masas. Convencer a las masas no creo que sea posible. Han de convencerse las personas por sí mismas. 


Cuando trabajo, lo que hago es poner una especie de mecanismos, para que la gente produzca un cambio en su manera de pensar y se ponga en el buen camino. Pero yo sólo le apunto un camino. Nada más. En realidad, es un trabajo muy modesto, ¿eh? 


Antoni Tapies