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viernes

La hija de Carlo


Cuando dejé el instituto mi padre me consiguió trabajo en una frutería.


El dueño se llamaba Domenico, tenía los dientes amarillos y el pelo pegado a la cabeza, a mí me parecía un viejo. El primer día Domenico me recibió en su despacho, recuerdo el frío que hacía y el olor dulzón pegado a las paredes.


— ¿Eres la hija de Carlo? Te pareces mucho a tu padre. Aquí se trabaja duro. ¿Podrás hacerlo? A las cinco empezamos, a las cinco de la mañana —risas— a las nueve abrimos la tienda, a las tres a fregar y cuando acabes de recoger para casa. 


Domenico parecía que miraba a través de mí, hablaba con frases cortas y no esperaba respuestas. 

— Está bien.
— ¿Podrás hacerlo?
— Creo que sí.
— ¿Crees? Tengo una colección de chicas como tú que dijeron lo mismo y que al segundo día no aparecieron más.
— Yo sí apareceré.
— ¿Tú sí? ¿Por qué tú sí?
— Yo soy hija de Carlo.


Domenico se sonrió con sus dientes amarillos, se levantó de su asiento de cuero gastado y se dirigió a una caja grande de cartón que estaba bajo una ventana con la persiana bajada, apartó unos papeles y sacó de la caja una bolsita de plástico con un uniforme. Pantalón azul oscuro elástico, camiseta blanca y delantal amarillo. 
Era mi primer uniforme. 


Al día siguiente, mi primer día, me quedé dormida.


Lena Rosso


Roberto, gracias por tus recomendaciones y por tu blog. 
Gracias por quitarme todo lo que sobra y dejar el texto desnudo, oliendo como olía el despacho aquel.
Salud!!
Lena

miércoles

Una persiana en Roma

Todos somos mortales hasta el primer beso y la segunda copa de vino

Isabella Rimini, oct. 07th, 2021 at 01:40 to: robertopintado@hotmail.com


Ciao Roberto.


Encontré esta pintada en una persiana en Roma y pensé que te gustaría.
No está mal para empezar el curso ¿no te parece?


Sé que es un abuso pero nos encantaría volver a repetir la actividad con los chicos de mi clase de español ¿es posible?


Las clases con los relatos de Nazaré Lascano no dejan a nadie indiferente, hay quien dice que son una fiesta y a menudo chicos y chicas salen discutiendo del aula y continúan en la calle.
Espero que esto te anime a decir que sí. Esperamos tu respuesta. Gracias!!


Un afectuoso saludo.


Isabella



Más Nazaré Lascano per favore

Isabella Rimini, may. 05th, 2021 at 21:11 to: robertopintado@hotmail.com

Ciao Roberto.

Soy profesora de literatura española en Roma y en mi clase seguimos tu blog con mucho interés y, en ocasiones, con apasionamiento. La mayoría de los estudiantes saben suficiente español y disfrutan mucho con tus textos y con las fotografías. Algunos alumnos han concluido que lo que haces es un nuevo género literario-fotográfico, tus post nos meten en un laberinto del que a veces no sabemos salir.

En ocasiones se sienten frustrados porque las historias no concluyen, yo les digo que se dejen llevar, que disfruten y ya. Pero no siempre me hacen caso :)

Tengo alumnos y alumnas que siguiendo tu estilo han escrito algunos textos que me gustaría enviarte ¿es posible? Estoy segura de que les haría mucha ilusión verlos publicados y comentados per te.

La mayoría están locos por leer a Nazaré Lascano. Más Nazaré Lascano por favore!!!
Te aseguro que La suerte es como un pez nos ha dado para llenar varias clases y hemos tenido discusiones muy acaloradas, sobre todo entre chicos y chicas!!
Gracias y un saludo con afecto de toda mi clase.

Isabella 







sábado

Poetas

El lago italiano de Garda tiene sus propios monstruos. Cuentan los lugareños que James Joyce quiso seguir el rastro de Goethe hasta Sirmione para invocar el espíritu del poeta Valerio Catulo, que en su privilegiado rincón de los Alpes dedicó sus versos al lago más grande de toda la península. 


También allí, cerca de donde se levanta hoy la mansión hedónica de George Clooney, María Callas agonizó de felicidad al lado de Giovanni Battista Meneghini. Entonces no conocía a Onassis.


Benjamín G. Rosado, Giacomo Manzoni, El Cultural

miércoles

El instante

El viaje narra cómo la pobre Adriana sale de un plomizo pueblo siciliano en el que ha vivido enterrada durante décadas y por primera vez viaja en tren y a cada tramo, nos dice Pirandello, a cada giro de rueda, tiene la impresión de avanzar en un mundo desconocido, lo que le provoca una sensación de pena muy sutil e indefinible. 

(...) No hay cuento más realista y al mismo tiempo más autónomo de la realidad que este de Pirandello en el que la vida es el tiempo de mirar por una ventanilla de tren que viaja hacia la nada y comprender que todo dura un instante pero es eterno.

domingo

Estela de plata

El animal está a punto de desplomarse, la lengua a fuera, el cuello en una contracción exagerada, los ojos mirándonos con el mismo desamparo con que la liebre miraba al príncipe en El Gatopardo de Lampedusa:
"Don Fabrizio se vio contemplado por dos ojos negros invadidos por un velo glauco que lo miraban sin rencor pero con una expresión de doloroso asombro, un reproche dirigido contra el orden mismo de las cosas." 

Qué bien entendía Lampedusa cómo las cosas dan vueltas antes de irse, dejan su rastro de caracol, su estela de plata transparente y húmeda, y después se hunden en la memoria.

María Gaínza, El nervio óptico

Largarse una temporada a Trieste

(...) un querido amigo decidió anteayer largarse una temporada a Trieste; es de los que piensan que, aunque sea sólo por unos días, hay que intentar dejarlo todo atrás.


jueves

Peinadoras a domicilio

Por desgracia, astutos sureños han sustituido por estables antros tricófilos a las peinadoras turinesas a domicilio, que eran el nervio moral de la ciudad, protagonistas y admirables oyentes de historias descorazonadoras, mientras calentaban la plancha y colocaban los rulos.

Guido Ceronetti, Pequeño infierno turinés

lunes

Retratos

Si deseáis entender a fondo la historia de Italia, mirad atentamente los retratos (...) En los rostros de la gente siempre puede leerse algo de la historia de su época, si se sabe leer en ellos.


Giovanni Morelli