Darío Varona en su primer año como policía vio cosas que nunca pensó que iba a conocer.
En su primer mes tuvo que perseguir a una anciana que, disfrazada de vieja rica, robaba en joyerías del centro. Darío hizo labores de vigilancia en una de esas tiendas de lujo a la que, por desgracia, una tarde llegó la anciana.
Cuando la descubrió, la vieja echó a correr.
Darío corrió también y la agarró con facilidad en medio de la calle, junto a un semáforo, pero cuando ya la tenía se le escurrió dejándole con una blusa roja con volantitos blancos entre las manos.
La vieja escapó entre los coches y Darío estuvo mucho tiempo oyendo cómo le llamaban el correviejas.
Nazaré Lascano
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