viernes

Los vértices


Ya no subo la cuesta que me lleva a tu casa,


ya no duerme mi perro junto a tu candela,


en los vértices del tiempo navegan los sentimientos.


Manolo García, Pájaros de barro


miércoles

Mal conectado

Mari: ¿Cuál es tu problema?


Ángel: No estoy bien aquí, estoy mal conectado.


Tierra, (Julio Medem, 1996)

lunes

Un pequeño detalle

Senderos de papel, sep. 10th, 2021 at 22:03 to: robertopintado@hotmail.com

Estimando Roberto.

Le escribo para darle las gracias por su amable respuesta del pasado martes. No sabe lo importante que es para todas nosotras poder entablar contacto directo con usted. 

Le mandamos un pequeño detalle que espero no le moleste.

No todas estábamos de acuerdo en el regalo, pero en lo que sí hubo unanimidad es en que creemos que sus textos son un ejemplo de que leer puede ser sexy. 

Estamos pensando cambiar el nombre del taller ¿qué le parece? 

Gracias Roberto, espero que lo disfrute.

Noe R. Francia, Directora del Taller Literario Senderos de papel 



domingo

Arrancar unas migajas

Perec, para quien escribir era arrancar unas migajas precisas al vacío que se excava continuamente, dejar en alguna parte un surco, un rastro, una marca o algunos signos.


Perec, que vino al mundo en 1938 y nunca estuvo en China y tenía un estilo más bien cómico, a pesar de que había nacido de una familia de judíos polacos que emigraron a Francia y  perdió a su padre en la invasión alemana de 1940  y a su madre en 1943 en un campo de concentración. 


“No tengo recuerdos de infancia”, escribiría más tarde el hombre que nunca estuvo en China,  pero tenía un pasado devastado. 


Enrique Vila-Matas, Un plato fuerte de la China destruida 

martes

Cristales rotos

Enrique Metinides Tsironides. Fue un fotógrafo precoz. De niño, fascinado por las tragedias y los accidentes, se dedicaba a fotografiar la pantalla del cine en las películas de gánsteres con la cámara Brownie que le regaló su padre. De ahí pasó a las calles, donde comenzó a tomar imágenes de coches accidentados. Allá donde veía un accidente, se detenía a retratar los golpes, cristales rotos y chapas abolladas que encontraba.

Su padre, que poseía un restaurante, comenzó a mostrar las fotografías que hacía su hijo a los policías que acudían a comer. Sorprendidos ante tal atracción por lo macabro, le invitaron a acudir a la comisaría, donde pudo, con la edad de 11 años, retratar su primer cadáver. Un día, fotografiando un coche que había sufrido un accidente, conoció a un fotógrafo de prensa que le invitó a ir con él en alguna de sus salidas. Desde entonces, poco a poco se fue introduciendo en el mundo del fotoperiodismo, abriéndose paso gracias a una pasión y una curiosidad infatigable.

[...] Metinides dedicó seis décadas de trabajo –atraído por catástrofes, accidentes y crímenes– conectado de manera permanente a la emisora policial o siguiendo el rastro de las ambulancias. Trataba siempre de ser el primero en llegar a la escena y disparar su cámara para contar la historia truculenta del día en la inmensa Ciudad de México. 

lunes

Un lirismo nada cargante

A este lector le gusta este tipo de escritores misceláneos, que igual se encuentran en anotaciones de diarios, en papeles usados de periódicos —también diarios—, en cestos de cerezas donde se mezclan poemas y prosas literarias o en novelas breves donde la prosa del género está moderadamente cargada de un lirismo nada cargante.


Javier Goñi, Enhebrar sueños (sobre Paraíso alto de Julio José Ordovás)

sábado

Situaciones binarias

Jugaban con una línea muy frágil, belleza y fealdad al mismo tiempo; una oleada de atención las siguió por el parque. Las madres buscaron con la mirada a sus hijos, llevadas por algún sentimiento que no sabrían identificar.

Las mujeres cogieron a sus novios de la mano. El sol despuntaba entre los árboles, como siempre —los sauces soñolientos, las rachas de viento cálido soplando sobre las mantas de pícnic —, pero la familiaridad del día quedó perturbada por el camino que trazaban las chicas a través del mundo corriente. Gráciles y despreocupadas, como tiburones cortando el agua.

A veces me fumaba un poco de la marihuana lanosa y acre de mi antiguo casero y luego iba a la tienda del pueblo. Ésa era una tarea que podía llevar a cabo, tan definida como fregar un plato. O estaba sucio o estaba limpio, y yo agradecía esas situaciones binarias, la forma en que apuntalaban el día.

Emma Cline, Las chicas

lunes

Espacio

El silencio que viene tras una obra de Mozart también es una obra de Mozart.


Sacha Guitry

sábado

Naufragio

Entre la partida y la llegada la única aventura posible es el naufragio.

Nacho Criado, Collage

viernes

Mesura

Trabajo con estructuras narrativas que la mayoría de las veces me invento por necesidad, porque me resulta imposible explicarlo con solo una palabra o imagen.

Antoni Muntadas

Máquinas estrambóticas

Como narrador, Guitry obra exactamente igual que su personaje: sus guiones parecen máquinas estrambóticas cuya función principal es ayudar a sus criaturas a sortear los obstáculos que los separan de sus deseos.

Diego Mate, Sacha Guitry, un tramposo que solo buscaba ser feliz

jueves

La primera piedra

Quien no haya pensado alguna vez que el universo tiende al caos que tire la primera piedra.

Ignatius Farray

miércoles

La señora que da el banquete

Cuando, pasados unos años, terminada la carrera y ya abandonada la vida de camarera de catering, decidí probar a ver qué tal me iba colándome en eventos y comiendo de cátering durante unos diítas, la experiencia en el sector me sirvió de mucho. 


Sabía que colarse en un evento es como okupar una casa; sin titubeos, con abierta franqueza, lo mejor es ponerte directamente a vivir en el sarao, como si siempre hubieses estado allí, como si te perteneciera, casi como si fueras tú la señora que da el banquete.


Sabina Urraca, Me colé en eventos durante una semana para comer canapés gratis