jueves

Las flores amarillas

Algunos de nuestros amigos hacían bromas con los cuernecitos de
Snail Girl. "¿Es cierto que solo duelen cuando salen?" "¿Son contagiosos?" "¿No te importa llevarlos a todas horas?"

Snail Girl sonreía y, entre risas, les daba respuestas sencillas. "Sí, son como los dientes lo peor son los primeros días" Sí, ten cuidado que todo se pega menos la belleza". "No pasa nada, cada uno lleva su cruz".

A mí todos aquellos comentarios me parecían una pesadez y le regalé un sombrero precioso, con unas flores amarillas que tapaban sus cuernecitos. Snail Girl lo cogió sin decir nada, pero cuando salíamos con nuestros amigos siempre se ponía el sombrero.

A partir de ese día todos, incluido yo mismo, la mirábamos con más curiosidad, y todos estábamos deseando quitarle el sombrero para ver si ahí debajo seguían los cuernecitos.

Pero desde ese día ella no volvió a dejarle a nadie que mirara. A mí tampoco.

Terry Salgado

miércoles

Un punto desde el que desliar (Archivo II)

Yo estaba tomando el sol la mañana en la que el inspector Darío Varona subió a la terraza a una hora en la que no debía haber nadie. Apareció entre las sábanas tendidas al sol, con su camisa blanca y su chaqueta desabrochada. Me miró y se ruborizó.

— Discúlpeme, soy policía — Dijo como si quisiera decir soy médico.

Miré a mi alrededor, buscando algo con qué taparme, pero había dejado mi camiseta demasiado lejos, preferí seguir en la misma posición como si no pasara nada.

— ¿Me buscaba a mí?
— No, no... no se preocupe, solo estoy echando un vistazo.

El inspector, para no mirarme, volvió a ocultarse entre las sábanas.

— ¿Tiene alguna nueva pista?
— En realidad tenemos muchas pistas, pero no logro encajarlas.
— ¿Para qué ha subido entonces?
— ¿Qué?
— Si encuentra más pistas aquí arriba solo liará más la madeja.
— Trato de encontrar un punto desde el que empezar a desliar.

Darío Varona volvió a salir de entre las sábanas, ahora estaba mucho más cerca.

— ¿Y cree que yo puedo ser ese punto?
— No tengo otro.
— Aún no sé si soy sospechosa o colaboradora de la policía.
— Puede ser las dos cosas, puede elegir.
— Sospechosa me gusta más.

El inspector sonrió y me pasó mi camiseta, ya no estaba ruborizado.

Nazaré Lascano, Cuentos de Parque Chas