La tarde que murió su madre, Lorenzo conducía de vuelta a casa. Al llegar vio desde su automóvil como la gente estaba arremolinada junto a la casa familiar, vio a sus dos tías correr desesperadas de un lado a otro y a su propio padre llorar con la cara entre sus manos, sentado, (casi tendido) en el banco de la entrada.
Lorenzo siguió de largo y estuvo conduciendo toda la noche y parte de la mañana siguiente.
Nazaré Lascano
No hay comentarios:
Publicar un comentario