sábado

Sonámbulos

Relato, por si no lo conocen, el episodio. Este pintor tenía la obsesión de la ceguera y en varios cuadros pintó retratos de hombres con un ojo pinchado o saltado. E incluso un autorretrato en que uno de sus ojos aparecía vaciado. Ahora bien: un poco antes de la guerra, en una orgía en el taller de uno de los pintores del grupo surrealista, Domínguez, borracho, arroja un vaso contra alguien; éste se aparta y el vaso arranca un ojo de Víctor Brauner.
Vean ustedes ahora si se puede hablar de casualidad, si la casualidad tiene el menor sentido entre los seres humanos. Los hombres, por el contrario, se mueven como sonámbulos hacia fines que muchas veces intuyen oscuramente, pero a los que son atraódos como la mariposa hacia la llama. Así Brauner fue hacia el vaso de Domínguez y su ceguera; y así yo fui hacia Domínguez en 1953, sin saber que nuevamente iba en demanda de mi destino. De todas las personas que yo hubiera podido ver en aquel verano de 1953, solo se me ocurrió acudir al hombre que en cierto modo estaba al servicio de la Secta, Lo demás es obvio: el cuadro que llamó mi atención y mi miedo, la ciega modelo (modelo para esa única ocasión), la farsa de aquella cohabitación con Domínguez, mi estúpida vigilancia desde el observatorio, mi contacto con la ciega, la comedia del paralítico, etcétera.
Ernesto Sabato, Sobre héroes y tumbas

viernes

En un sótano de Buenos Aires

"¿Qué inmenso y pintoresco idiota soy!" Un hombre grande, una persona que ha leído a Hegel y ha participado en el asalto a un banco, ahora estaba en un sótano de Buenos Aires, a las cuatro y media de la madrugada, frente a una puertita donde suponía que habitaba una seudomodista al servicio de una logia secreta.
Ernesto Sábato, Sobre héroes y tumbas

domingo

Largarse una temporada a Trieste

(...) un querido amigo decidió anteayer largarse una temporada a Trieste; es de los que piensan que, aunque sea sólo por unos días, hay que intentar dejarlo todo atrás.
Enrique Vila-Matas, ¡Velázquez!, El País, 3-8-2015

El instante

El viaje narra cómo la pobre Adriana sale de un plomizo pueblo siciliano en el que ha vivido enterrada durante décadas y por primera vez viaja en tren y a cada tramo, nos dice Pirandello, a cada giro de rueda, tiene la impresión de avanzar en un mundo desconocido, lo que le provoca una sensación de pena muy sutil e indefinible. (...) No hay cuento más realista y al mismo tiempo más autónomo de la realidad que este de Pirandello en el que la vida es el tiempo de mirar por una ventanilla de tren que viaja hacia la nada y comprender que todo dura un instante pero es eterno.

sábado

Años de espera

Mientras subía la escalera, estos pensamientos me llenaban de incertidumbre y me amargaban, pues era desalentador que después de tantos años de espera pudiese desembocar en la entrada de un laberinto.
Ernesto Sábato, Sobre héroes y tumbas

viernes

Perspectiva clásica

Antonio López aparece caminado por la calle desde lejos con los materiales necesarios para un cuadro. Es una perspectiva clásica, casi renacentista, en el inicio de este filme. Una vez en el estudio, monta el lienzo en su bastidor ante un gran ventanal. Lo saca al jardín y lo coloca en un caballete junto a un pequeño membrillero. Se dispone a pintarlo. En ese momento decisivo suenan campanas alrededor. Estamos en algún lugar cerca de la estación de trenes de Chamartín, en Madrid. Pasan trenes, aviones, el tráfico de la ciudad. Cerca hay descampados, casas humildes en ellos, vertederos. El sol acaricia las ramas del pequeño árbol apenas unos instantes, a primera hora de la mañana; luego se retira con prontitud. Ese será el sol que quiere atrapar el artista, esos destellos fugaces que hacen resplandecer las hojas y los frutos. La cámara de cine acompañará en su empeño al pintor, sin guion previo, sin otra intención que estar atenta a los acontecimientos de la creación artística.

María José Chinchilla, La luz de los sueños

domingo

Humorista

El humor y la timidez generalmente se dan juntos. Tú no eres una excepción. El humor es una máscara y la timidez otra. No dejes que te quiten las dos al mismo tiempo.
Augusto Monterroso, Movimiento perpetuo

Todo parecía resplandecer

Y llegó el lunes.
Viéndola caminar hacia el restorán, Martín se dijo que para ella no era adecuada la palabra linda, ni siquiera hermosa; quizá se le podía decir bella, pero sobre todo soberana. Aun con su simple blusa blanca, su pollera negra y sus zapatillas chatas. Sencillez sobre la que resaltaban aun más sus rasgos exóticos, del mismo modo que una estatua es más notable en una plaza desprovista de ornamentos. Todo parecía resplandecer aquella tarde. Y hasta la calma del día, la falta de viento, el sol fuerte que parecía postergar la llegada del otoño (más tarde pensó que el otoño había estado esperando agazapado para descargar toda su tristeza en el momento en que él estuviera solo), todo parecía indicar que los astros se mostraban favorables.
Ernesto Sábato, Sobre héroes y tumbas, p. 173

jueves

Aprovechar el frío


A mí no me parece mal que haya crisis, como no me parece mal que haya terremotos, ciclones, huracanes o tormentas (a fin de cuentas, han conseguido convencerme de que la economía es tan impredecible como el clima), lo que me parece mal es que no se aprovechen estas épocas de recesión para cultivar valores como la generosidad, el decoro, el altruismo o la decencia. Es como no aprovechar la lluvia para mirar por la ventana ni la nieve para recordar la infancia, ni el frío para hacer el amor.
Juan José Millás, El País

martes

Aplausos de fondo

Calvin: "Pienso que la vida debería ser un poco más como la tele. Pienso que los problemas de la vida deberían poder ser resueltos en 30 minutos con simples sermones. Pienso que el peso y la higiene oral deberían ser nuestras más grandes preocupaciones. Pienso que todos deberíamos ser poderosos, tener trabajos bien pagados y conducir coches deportivos. Todos nuestros deseos deberían ser instantáneamente complacidos, las mujeres deberían usar siempre ropa ajustada y los hombres deberían cargar potentes revólveres. La vida en general debería ser más glamourosa y llena con aplausos de fondo. Pero si la vida real fuera así ¿qué veríamos en televisión?
Calvin and Hobbes