martes

A salvo de la realidad

Nosotros no vivimos en la realidad, pero la visitamos", dice un espía de Amigos absolutos, la novela de John Le Carré, a un principiante con escrúpulos. Tuve un tío rico que vivía también fuera de la realidad, aunque de vez en cuando venía a pasar un rato con los que habitábamos en ella. Llegaba en un coche de quince metros que aparcaba delante de nuestra casa y cuyas llaves nos entregaba para que los niños jugáramos mientras él hablaba con mis padres. Dentro de aquel automóvil con el salpicadero de madera y tapizado en piel, nos sentíamos a salvo de la realidad.

Juan José Millás, Mi primer plato combinado, en
Los objetos nos llaman, Ed. Seix Barral, p. 34.

miércoles

El discreto encanto de las llaves gemelas


Telémaco sigue buscando a Ulises por en el filo de la navaja de Buñuel.

Los dientes de sierra de las llaves de un apartamento de un último piso de una calle recién inaugurada en un barrio periférico de Madrid coinciden con las de una casa con piscina y álamos de hojas doradas de Quebec y con las de un trastero lleno de sorpresas de un sótano de Kioto. Roberto no pudo resistir la tentación de comparar las vidas de los tres habitantes de esos espacios coincidentes. El viaje iba a ser largo y el retorno espeso.

A la izquierda casa de Quebec con la llave duplicada en España y Japón.


A la derecha interior de una casa de muñecas en el interior de la casa de Quebec con la llave duplicada.





Arriba, detalle del bordado del mantel de la mesa de la casa de muñecas situada en el interior de la casa de Quebec.

Recorte nº1

Me gusta adivinarte los alveolos/ cuando duermes/ y todo el mecanismo de finísima/ relojería que eres,/ de ti/ tan desasida,/ ingrávida en el éter de las sábanas/ (nubes de Rubens/ y la cama/ el lienzo que te enmarca)./ Me infiltro en la blancura, sé/ que sabes que aquí estoy/ que intento inútilmente respirar/ al ritmo de tu ritmo,/ ajustar estos diástoles groseros/ a tu pautada inspiración/ y espiración/ -morir como tú mueres./ Me gusta el sobresalto con que admiro/ (mi amor es taquicárdico)/ tu sangre horizontal/ la placidez de tus arterias/ tu lección anatómica de paz./ Esta es mi vocación: velar/ y celebrarte.

Julio Trujillo

martes

Enséñame las fotos que guardas en tu caja de galletas


Junto a la vía del tren 

alguien se dedica

a recortar las tapas de las latas. 

¿Qué otra cosa se puede hacer 

mientras los pasajeros desordenan

el tiempo?


Viejas cajas que guardaron: Fotos,
chapas, vitolas, cigarros,
canciones, bolígrafos, canicas,
números de teléfono,
muñequitos, lazos, pilas,
ruedecillas de reloj, 

cochecitos de juguete,
pareados, notas de amor.



¿Es capaz de decir 33 cosas por

las que este chico no debe cruzar la calle?

miércoles

Democracia Real

Cambiar el nombre,                                    
cambiarnos de nombre.
Renombrarnos.

Cambiar el mundo,
cambiarnos de mundo.
remundarnos.

Pintada en Sol.
Primavera, 2011

viernes

Isabel llevaba años paseando por la Calle Mayor

Betsy Blair en Calle Mayor (J.A. Bardem, 1956)
Dos entradas de cine consecutivas.

Ya pasó el tiempo eterno de la entrada sola, impar, desparejada. Ahora está él, en la butaca de al lado, y antes y después de la película.

Dos entradas de cine con los números consecutivos, ¿no es acaso esa la imagen de la felicidad?

Y ahí quiero quedarme, después vendrán días de lluvia, amargura, fatum.
Después se descubrirá que todo era una ilusión, un engaño.
¿Crueldad? Sí claro, pero es lo que hay, o eres feliz con las entradas o las rompes pensando en la mentira.
Me quedo ahí; pasó y pasó para siempre. Isabel detenida en su felicidad, congelada en la magia de la fotografía, del instante eterno, como el amor, mientras dura.

Felicidades Isabel, ahí acabó tu soltería, digan lo que digan en la calle Mayor.

miércoles

Del laberinto al treinta (plano de situación)

Entrada
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Salida