Los primeros años de Darío en el cuerpo de policía pasaron deprisa. A pesar de que tanto sus superiores como la mayoría de sus compañeros lo trataban como si fuera idiota. Ninguno supo nunca que precisamente esos primeros años fueron los mejores, cuando su mente estaba preparada para llegar a conclusiones que encajaban como dos piezas en armonía.
Tiempo después cayó en la resignación y, aunque así daba mejor imagen, los resultados siempre rozaban la estupidez y los casos que resolvía lo hacía por insistencia, por suerte o por casualidad.
Nazaré Lascano
No hay comentarios:
Publicar un comentario