El inspector Varona trabajaba en medio del desorden, dando vueltas por las habitaciones del apartamento de la viuda como una peonza a punto de perder la inercia. En medio de una de esas vueltas me dijo que había que buscar algún objeto masculino.
— ¿Qué es un objeto masculino?
Me miró como si fuera idiota, después suspiró hacia adentro y respondió.
—Imagine... una máquina de afeitar, una corbata, un desodorante o un frasco de perfume para hombres.
Asentí y me puse a buscar. Entré en uno de los baños, abrí el armario sobre el espejo y cuando ya tenía un frasco de colonia en las manos oí la voz de Darío Varona.
— ¡Y sobre todo no toque nada!
Dejé el frasco, muy deprisa, en su sitio. ¿Cómo quería ese estúpido que buscara sin tocar nada? Ni siquiera me fijé en si era una colonia para hombres.
Nazaré Lascano, Cuentos de Parque Chas
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