Alguien, con una letra clara y con una caligrafía poderosa, escribió en la puerta de Manuela, una sola palabra grabada levemente en la madera: "Silencio".
Debajo, otra persona con otra caligrafía distinta, más rotunda y menos delicada, respondió: "No pares, por favor".
Nazaré Lascano, Cuentos de Parque Chas
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