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jueves
Yelow brick road
Oh I've finally decided my future lies
lunes
Carnero degollado
Salí antes del trabajo, cogí el coche y volví deprisa a casa, quizás esperaba encontrar a mi mujer con alguien, o algún cambio importante en la urbanización donde vivo desde hace casi veinte años.
La única novedad que encontré fue que el portero no estaba en su garita y que un grupo de jardineros se afanaba con los setos de la entrada.Mi casa seguía en su sitio, parecía distinta pero debía ser por la hora, con la luz del sol dándole por detrás y formando una especie de halo en el tejado.
No metí el coche en el garaje, lo dejé en la entrada para no estropear la sorpresa.El interior estaba como siempre aunque todo era distinto. Quizás por el silencio o por la luz aquella.
Busqué a Miriam, no estaba en su despacho, ni en la cocina, ni en el salón, la tele apagada me produjo una sensación de soledad u orfandad que me avergonzó.Subí al primer piso amortiguando mis pasos. Me imaginaba abriendo la puerta de nuestro dormitorio y viendo a Miriam con alguien, un vecino quizás, o un amigo. Pensé en mi amigo Jorge que siempre mira a Miriam con ojitos de carnero degollado.
La puerta de la habitación estaba cerrada, era raro, siempre está abierta, pasé de largo y fui hasta los cuartos de los chicos. El de Luis tenía la ventana abierta, entraba el sol y daba de pleno a su ordenador, la cerré. Después fui hasta el cuarto de Sandra, recogí la ropa que estaba por el suelo y la colgué en su armario. Me pareció oír un suspiro.
Regresé al pasillo y volví a nuestro dormitorio. La puerta estaba entreabierta, me acerqué como si fuera un ladrón y miré por el hueco.Miriam ya no estaba.
Terry Salgado, El informe amarillo
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Terry Salgado
viernes
Quédate callado
No es necesario que salgas de casa.
Quédate sentado a tu mesa y escucha atentamente. No escuches siquiera, limítate a esperar. Ni siquiera esperes, simplemente quédate callado y solo.
El mundo se te ofrecerá para que lo desenmascares, no puede evitarlo; extasiado, se contoneará ante ti.
Franz Kafka
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martes
El color amarillo
El rosa como ya te he comentado, me parece muy delicado y combinado con negro muy sensual y juvenil, y el amarillo, es el color de la diversión, la traición, los celos, el optimismo, que también tiene mucho que ver con las historias que cuento.
miércoles
El nombre de la calle
Busqué signos de violencia. La palmera de la calle aún seguía en pie, poco después llegó el picudo y la pudrió por completo.
Un día enfilé la calle con mi viejo coche rojo y sentí la tristeza de su ausencia. Pregunté por la palmera como quien pregunta por un familiar entrañable. Significaba algo. También cambiaron el nombre de la calle, de modo que ahora era una calle sin palmera y sin un nombre fascista.
Mis padres se mudaron de allí. Ahora vive mi hermano en esa casa de esa calle sin palmera y sin nombre fascista donde ya no aparco el viejo coche del que me deshice una tarde de primavera a cambio de trescientos euros. Un coche bonito y muy baqueteado, que asumió una cantidad nada desdeñable de violencia por mí o por mis pecados.
José Bocanegra, SE7EN TECH CLUB
viernes
Cambiar la realidad
Me recibes
como al viento la vela
Pablo Neruda
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domingo
Recuerdos de la casa amarilla
A mi padre le gustaban los caballos y el lujo. Heredó una buena cantidad de terrenos y una hermosa casa de piedra, pero era un derrochador y la casa pasó a otras manos o se desperdició al modo típico irlandés.
Edna O'Brien, (El oficio: Un escritor, sus colegas y sus obras, de Philip Roth)
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Liss O'kimberley
viernes
Agujeros negros
Hay hombres que a los 50 años dan la vuelta a una esquina y se encuentran con la calle en la que fueron jóvenes. La vida, como el espacio sideral, está llena de agujeros negros por los que, si te cuelas, llegas en cuestión de segundos a las zonas más alejadas de tu biografía. Los agujeros negros de la vejez, por ejemplo, se comunican con los de la infancia, mientras que por los de la madurez se llega a la juventud.
Juan José Millás, Volver
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jueves
Estación de Moncloa
Los prismas de las casas no serán definidos por un sol que se recorte en las aristas, repartiendo las caras de la sombra y las caras de la luz, sino por el viento, que hace gemir esquinas y cumbreras, igual que el arco del violín las cuerdas.
Rafael Sánchez Ferlosio
Toda esa música de violín que suena entre la gente que camina con movimientos de hormiguero por las estaciones. Esos silencios llenos de destinos alterados a cada paso.
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Sánchez Ferlosio
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