lunes
sábado
Andar en controversias
Déjeme vivir ilusionado que, para lo que dura la vida, más vale engañarnos seriamente, y no andar en controversias.
Santiago Rusiñol
jueves
Cruzar un espacio
— ¿Queréis decirme qué hacemos atravesando un desierto que ni una serpiente se atrevería a cruzar?
— Un desierto es un espacio, y un espacio se cruza.
Cielo amarillo "Yelow Sky", (William Wellman, 1948)
miércoles
Rasguños
Tenía una gran contusión en el abdomen y en el rostro, y una gran cantidad de cortes poco profundos, algunos solo tenían la categoría de rasguños.
Las conclusiones eran igual de contundentes, Rosana se había arrojado, o la habían tirado al río desde una altura de unos diez metros. Había caído en una gran superficie de agua y después se había arrastrado hasta el riachuelo. El viaje de Rosana había sido de unos veinte kilómetros.
Darío tenía que localizar el puente desde el que probablemente había tenido lugar el comienzo de ese viaje. No era difícil.
Nazaré Lascano, Cuentos de Parque Chas
martes
Estado natural
lunes
Marcharse temprano
Después nos marchamos temprano porque Fátima dijo que tenía que lavarse el pelo.
Eloy Tizón, Seda salvaje
Tomar partido
Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultual por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.
Gabriel Celaya, La poesía es un arma cargada de futuro, ("Cantos iberos", 1955)
domingo
El hueco
Vincenzo Peruggia robó el cuadro más famoso del mundo, La Gioconda de Leonardo da Vinci, cortando el marco con una navaja y guardándose la tela bajo su gabán. Nadie se dio cuenta hasta pasadas dos horas de la desaparición del cuadro. Nadie vio nada.
(…) el número de visitantes del Louvre aumentó en las semanas posteriores vertiginosamente. Gentes de todo el mundo se precipitaban a admirar el hueco que había dejado en la pared la mujer de ambigua sonrisa. Existen documentos gráficos de masas de gente boquiabierta ante el cuadro inexistente. Perplejos ante la ausencia de Mona Lisa. Muy pocos de los que acudieron habían visto el cuadro antes de su desaparición.
Durante los dos años siguientes, la policía siguió multitud de falsas pistas. (…) Más de quinientas personas fueron interrogadas y las investigaciones llegaron a un callejón sin salida hasta que un anónimo informó del paradero del cuadro, que estaba indemne: en el interior de un armario de una habitación del modesto hotelito en que residía Vincenzo Peruggia. El cuadro había estado todo ese tiempo a menos de mil metros del Louvre.
Isabel Coixet, La vida es un guion
sábado
jueves
Anotarlo todo
Supe que Isabel vivió de niña encerrada en un portal, comiendo mondas de patata durantela guerra. Que su padre, torero, se daba colorete en las mejillas para que no se le notara el miedo. Que, hambrienta de educación, decidió formarse a sí misma.
Que, con 17 años, entró a trabajar para Neville
, que le dictaba las obras de un tirón, sin notas, mientras ella las taquigrafiaba llena de asombro. Isabel es una mujer de carácter, muy divertida, que lo anota todo para que no se le olvide a nadie, y que cuenta las anécdotas más delirantes que uno haya escuchado en su vida.
la guerra. Que su padre, torero, se daba colorete en las mejillas para que no se le notara el miedo. Que, hambrienta de educación, decidió formarse a sí misma.
, que le dictaba las obras de un tirón, sin notas, mientras ella las taquigrafiaba llena de asombro. Isabel es una mujer de carácter, muy divertida, que lo anota todo para que no se le olvide a nadie, y que cuenta las anécdotas más delirantes que uno haya escuchado en su vida.Rodrigo Cortés, Mil días de verbolario, ABC
miércoles
Mejor que la verdad
Una alucinación es una opinión errónea —es creer en una cosa que no existe—, Una ilusión, por el contrario, es asunto exclusivo del sentimiento, y puede existir separada por completo de la alucinación.
Consiste en extraer de un concepto que se sabe que no es verdadero, pero que es mejor que la verdad, el mismo beneficio para los sentimientos que se derivaría de dicha concepción si esta fuera una realidad.
J.S. Mill, Diario
Días contados
[...] todos los que allí trabajábamos sabíamos que teníamos los días contados. Así que andábamos relajados y aguardábamos a que descubriesen lo ineptos que éramos.
Charles Bukowski, Faetotum
domingo
sábado
Lo que pasa
Lo que pasa cuando no pasa nada siempre será un buen título para un libro que algún día alguien escribirá. En fin.
Enrique Vila-Matas, Dietario voluble
Textos hallados
Pero los libros tienen muchas otras maneras de convertirse en libros perdidos. Found, de Davy Rothbart, es una antología de textos encontrados en papeleras, cubos de basura, mesas de restaurantes, etcétera. Son notas, cartas, cuadernos garrapateados diarios o páginas de diarios, escritos por personas corrientes sin la menor pretensión literaria.
Algunos de estos textos perdidos, llenos de faltas de ortografía y escritos con un lápiz en una hoja de block con manchas de naranjada, alcanzan una intensidad emocional casi agónica.
Andrés Ibáñez, Libros perdidos, ABCD
viernes
Los libros felices
Los hombres llevan muchos miles de años muriendo y desapareciendo en la tierra. Desaparecen y es como si nunca hubieran existido. Algunos de sus recuerdos (muy pocos) quedan salvados en libros. Pero los libros también mueren. Generaciones enteras de libros desaparecen.
[...] Se perdió el Margites de Homero, la obra en la que el padre de las letras de occidente creaba la literatura cómica. Se perdió la parte de la Poética donde Aristóteles teorizaba sobre la comedia. Se perdieron todas las comedias de Menandro, a quien sus contemporáneos compararon con el divino Homero. Se perdieron las comedias de Magnes, que tuvo la genial idea de introducir animales parlantes en escena. Se perdió el Libro de la música en el que Confucio explicaba cómo utilizar la música para lograr la perfección del individuo.
Uno tiene la sensación de que en la antigüedad solo se perdían los libros felices, especialmente los felices.
Andrés Ibáñez, Libros perdidos, ABCD
miércoles
Teorema
Unos van a ella a luchar, otros a comerciar, y otros, sin duda los mejores, a ver.
Diógenes Laercio, Pitágoras
sábado
El nuevo mundo
Los primeros días de estar en Madrid me colocaba junto a la gente en los pasos de peatones y simulaba que eran algo mío. Mi madre, mi hermana, mi novio.
A veces caminaba unos metros a su lado hasta que se daban cuenta y se giraban extrañados. Yo, según tuviera el ánimo, les sonreía y les contaba que recién acababa de llegar de Buenos Aires, y que me encontraba sola y que no conocía a nadie acá. Otras veces me hacía la despistada y seguía caminando sin mirarles a la cara hasta que me desviaba disimulando. A veces también me hacía la ofendida "¿Por quién me toma? Crees que yo iría con vos a alguna parte?" No está bien usar el vos en España, el tú es más efectivo y no te retrata. Yo uso el tú con mucha facilidad, es como un golpe en medio de la cabeza, "¡Tú!" "¡Eh tú!" Me encantaba pronunciarlo.
La gente suele ser amable en estas calles, aunque seas la loca de los semáforos, son muy amables los chicos más jovencitos que se alegran de que una mina se les acerque y les cuente su vida. A uno de esos chicos me lo llevé como el que se lleva un souvenir. Era Carlos, mi enlace con el nuevo mundo.
Nazaré Lacano, Cuentos de Parque Chas
viernes
Una acto surrealista puro
Los periódicos mexicanos ofrecen todas las mañanas el relato de algunos sucesos que asombran siempre a los europeos.
Por ejemplo, entre los casos más curiosos: un hombre espera tranquilamente el autobús. Llega otro hombre que pregunta: "¿Pasa por aquí un autobús que va a Chapultepec?". "Sí", responde el primero. "¿Y para ir a tal sitio?" "Sí", responde el otro. "¿Y para ir a San Ángel?" "Ah, no", responde el hombre interrogado. "Bueno —le dice el otro— , pues ahí tienes, por los tres." Y le mete tres balazos en el cuerpo, dejándole seco, como habría dicho Breton, un acto surrealista puro...
Luis Buñuel. Declaraciones sobre su película El río y la muerte (1954)
Etiquetas:
Buñuel,
Cine,
México,
revólver,
Surrealismo
jueves
Caminar
miércoles
El defensor del orden
Existe la visión oficial del mito: Teseo es el héroe que entra en el laberinto, guiado por el hilo de Ariadna para poder volver a salir. Teseo busca a ese monstruo espantoso que es el minotauro, ese monstruo que devora a jóvenes rehenes y lo mata. Después sale como el gran héroe.
Yo vi la historia totalmente al revés. Yo vi en el minotauro al poeta, al hombre libre, al hombre diferente al que la sociedad, el sistema encierra inmediatamente. A veces los mete en clínicas psiquiátricas y, a veces, los mete en laberintos.
En ese caso era un laberinto.
Teseo, en cambio, es el perfecto defensor del orden. Entra en el laberinto para hacerle el juego a Minos, al rey, es un poco el gánster del rey que va allí a matar al poeta. Y, efectivamente, en mi poema, cuando tú conoces el secreto del minotauro, descubres que el minotauro no se ha comido a nadie. El minotauro es un ser inocente que vive con sus rehenes, que juega y danza con ellos. Juntos, son felices en el laberinto.
Teseo, que tiene los procedimientos de un perfecto fascista, se introduce en ese mundo que no entiende y mata sin más al minotauro.
Julio Cortázar, Entrevista con Joaquín Soler
Suscribirse a:
Entradas (Atom)