Al principio, como todos, no pensó que estaba muerto, o quizás sí lo pensó, pero siguió haciendo vida normal. Después siguió haciendo vida normal, pero sabiendo que estaba muerto.
Le sorprendió que el escenario de la muerte no fuera una calle de una ciudad de interior vacía de gente una tarde de domingo, en verano.
En la muerte se recuerda todo porque el tiempo no existe.
Nazaré Lascano
No hay comentarios:
Publicar un comentario