Antes de que Joana apareciera en la vida de Luis G. este se pasaba el día en la cama. Se levantaba muy pronto, pero después de ir al baño y desayunar en el comedor de la pensión volvía a su habitación y no tardaba en acostarse.
Muchos días, para pasar el tiempo se quedaba muy quieto, como si estuviera muerto, y escuchaba lo que pasaba en la pensión. A veces se quedaba mirando la pared o ponía la radio, y el sonido metálico y caliente le arrullaba hasta que se dormía.
En ocasiones destacadas, fines de semana o en alguna fiesta importante, Luis decidía masturbarse. Es así como comenzó a pensar en Joana, fue así como ella llegó a su mente y, después, por extensión, a su vida.
Nazaré Lascano, Cuentos de Parque Chas
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