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domingo

Las tres ausencias

"¿En quién podrá pensar este hombre?" 

¿En quién podrá pensar un ser humano en una playa vacía, delante del mar vacío, y cerca de alguien que duerme? Lo vi tan desfigurado por estas tres ausencias, tan solo, que extendí mi mano hacia él, toqué su brazo y no se sobresaltó. 

Jamás se sobresaltaba, se asombraba raramente y todavía era más extraño que se indignase.

Françoise Sagan, Cierta sonrisa

viernes

Una pesada complicidad

Por último comprendí que Bertrand buscaba introducir entre nosotros el erotismo como una pesada complicidad.


Françoise Sagan, Cierta sonrisa

martes

Una ecuación seca

Yo era joven, un hombre me gustaba, otro me amaba. Tenía que resolver uno de esos estúpidos conflictos de joven. Me consideraba importante. Había incluso un hombre casado, otra mujer, un verdadero juego de cuatro que se desarrolla en una primavera parisina. 

Me hacía de todo ello una ecuación seca, cínica en deseos.

Françoise Sagan, Cierta sonrisa


lunes

Un poco de vergüenza

¿Usted también tiene exámenes? — preguntó el tío. Volviéndose hacia mí.

— Sí— respondí vagamente. Mis actividades, por mínimas que fuesen, me daban siempre un poco de vergüenza.

Françoise Sagan, Cierta sonrisa

viernes

La comedia inconsciente



Bertrand me hablaba del tío viajero, al que parecía querer poco. Me hablaba de la comedia de sus viajes, pues Bertrand pasaba su tiempo buscando comedias en la vida de los demás hasta el punto de que vivía con temor de representar él mismo una comedia inconscientemente.

Françoise Sagan, Cierta sonrisa