domingo

San Francisco

Jackie es una punk,
Judy es una enana,
Ambas bajaron a San Francisco, se unieron al SLA,
Y oh, no sé por qué,
Tal vez van a morir, oh sí.

The Ramones, Judy is a punk

sábado

Navaja de Ockham


Principio metodológico y filosófico atribuido al fraile franciscano, filósofo y lógico escolástico Guillermo de Ockham, según el cual "En igualdad de condiciones la explicación más sencilla suele ser la más probable".


viernes

¡Avancen hijos de puta!

Si se hiciera alinear a todos los canallas que hay en el planeta, ¡qué formidable ejército se vería, y qué muestrario inesperado! Desde niñitos de blanco delantal ("la pura inocencia de la niñez") hasta correctos funcionarios municipales que, sin embargo, se llevan papel y lápices a la casa. Ministros, gobernadores, médicos y abogados en su casi totalidad, los ya mencionados pobres viejitos (en inmensas cantidades), las también mencionadas matronas que ahora dirigen sociedades de ayuda al leproso o al cardíaco (después de haber galopado sus buenas carreras en camas ajenas y de haber contribuido precisamente al incremento de las enfermedades del corazón), gerentes de grandes emmpresas, jovencitas de apariencia frágil y ojos de gacela (pero capaces de desplumar a cualquier tonto que crea el el romanticismo femenino o en la debilidad y desamparo de su sexo), inspectores municipales, funcionarios coloniales, embajadores condecorados, etcétera, etcétera. ¡CANALLAS MARCH! ¡Qué ejército, mi Dios! ¡Avancen hijos de puta! ¡Nada de pararse, ni de ponerse a lloriquear, ahora que les espera lo que les tengo preparado!

jueves

Esto no es una fotografía

Mis trabajos no son fotografías, son imágenes compuestas. (Moffatt prepara los escenarios, los actores, ella misma se disfraza de protagonista o de actriz secundaria, da órdenes como lo haría Wells ⎼a quien admira⎼, la luz y el vestuario son encomendados a los mejores profesionales y, finalmente, el “¡corten!” pronunciado por la artista da fin a una pieza engañosamente sencilla. De esta forma, Moffatt planta cara a la técnica estéril de la fotografía). 
Compongo la escena ⎼prosigue⎼ pero también dejo lugar a la improvisación, no persigo la gran declaración social, sino que el espectador sea libre de adherirse o no. Incluso a veces no sé lo que estoy explicando, y dejo que los intelectuales completen el sentido. Por otra parte, soy una mujer de izquierdas que quiere vivir en un mundo mejor, no soy preciosista.
A. Molina, ABC Cultural 19/07/1999

viernes

Respuestas

(...) Lidia, aquella nativa de Cadaqués de la que Dalí comentó que poseía el cerebro paranoico más magnífico que había conocido nunca. Lidia vio fugazmente en 1904 a Eugenio d'Ors y quedó tan impresionada por él que, diez años después, en el casino del pueblo, interpretaba los artículos que d'Ors publicaba en un diario de Girona. Lidia los consideraba una respuesta a las cartas que ella le enviaba y que él jamás le contestaba.
Enrique Vila-Matas, Mac y su contratiempo

Usted no vive aquí


 Cuando empezaron a confundirme con Carlos mi vida cambió. 
 En el metro, una exnovia de Carlos empezó a gritarme que volviera con ella, un matón me dio una semana para pagar mis deudas y una anciana sacó un revólver mientras decía “Lo pagarás caro, Carlos”.
Llegué a casa desesperado, llamé y abrió una mujer que debía ser mi esposa.         
̶ Usted no vive aquí, si sigue molestando llamaré a la policía.
Ahora duermo en la calle, todavía oigo que murmuran “Pobre Carlos”. No sé cómo decirles que soy otro, alguien que perdió un metro que no ha vuelto a pasar.

A. Palacios, Dulces juegos de identidad



martes

Desclasados


En la fauna humana de las novelas de Balzac resalta siempre la figura del desclasado que vive en rebeldía contra sus limitaciones de origen y quiere conquistar el rango al que se considera con derecho, el dinero, la gloria, el amor de las mujeres resplandecientes que no serían tan atractivas si no miraran desde la altura de su privilegio.

Antonio Muñoz Molina, Fábula del expulsado, El País, 18/04/2019

lunes

Adverbios

A veces pienso que debería dedicarme a algo que realmente mereciera la pena, después me doy cuenta de que los adverbios destrozan cualquier frase inocente.

domingo

La España de la que venimos

Las costureras que aparecen a izquierda y derecha de la foto se encuentran en la cárcel de mujeres de Barcelona cumpliendo condena por esto o por lo otro. Transcurre el año 1952. Pobres. Realizan trabajos de costura para reducir penas. Señoras y señores de la alta burguesía franquista se revolcarán más tarde entre las sábanas que parecen apiladas junto a las máquinas de coser.
Juan José Millás, La monja de la foto, El País Semanal, 21/04/2019


Ley de la serialidad

No pienso ponerme a discutir ahora sobre el comunismo o sobre la cuadratura del círculo. Estábamos hablando de la cantidad de cosas que no conocemos. Mira, el libro este de Koestler, El abrazo del sapo, trata de un biólogo vienés de los años veinte, Paul Kammerer, que dijo que las coincidencias no existían, sino que se debían a una ley del Universo aún no descubierta, una ley física como la de la gravedad, él la llama la ley de la serialidad, por la cual las cosas y los elementos y las formas y los hechos tienden a ordenarse por tandas de semejanza, por series homogéneas. Porque en el Universo, decía Kammerer, hay una pulsión ciega hacia la armonía y la unidad.
Rosa Montero, La hija del caníbal

sábado

Saber mirar


Uno tiende a ver no lo que tiene delante de los ojos, sino aquello que está dispuesto a ver y adiestrado para distinguir.

    Antonio Muñoz Molina

jueves

Baldosas amarillas


Todas las noches me despiertan. Todas las noches a las cuatro de la mañana los vecinos del piso de arriba se duchan, es una ducha larga y ruidosa, en la que la grifería choca contra los azulejos y la loza del baño, más de media hora de un estrépito de gotas duras y machaconas que repiquetean sobre el suelo de la bañera.
Y después la segunda ducha, la de la mujer o del marido, no puedo distinguir quién es quién, aunque siempre me imagino al marido primero porque parece una ducha más bronca, más sucia, más masculina, y después imagino a la mujer que es más redonda, con sus carnes magras remojadas y sus pies pequeños y gordos desparramados sobre el suelo del baño, y trepando después a la bañera y mojándose y saliendo de ella como un hipopótamo, y yo esperando un leve resbalón y un ruido estrepitoso contra las baldosas seguramente amarillas.  

Alberto Palacios, Los vecinos



miércoles

La hora décima


Partimos rumbo al oasis de Amón, a algunos días de marcha de Alejandría; aquel lugar era el mismo donde Alejandro había sabido, por boca de los sacerdotes, el secreto de su nacimiento divino. Los indígenas habían señalado en esos parajes la presencia de una fiera extraordinariamente peligrosa, que atacaba con frecuencia al hombre. Por la noche, en torno a las hogueras del campamento, comparábamos alegremente nuestras futuras hazañas con las de Hércules. Pero lo único que nos proporcionaron los primeros días fueron algunas gacelas. Por fin, Antinoo y yo decidimos apostarnos cerca de una charca arenosa cubierta de juncos. Decíase que el león acudía allí a beber a la caída de la noche. Los negros estaban encargados de encaminarlo hacia nosotros con gran algarabía de tambores, címbalos y gritos; el resto de nuestra escolta permanecía a cierta distancia. El aire estaba pesado y tranquilo; no valía la pena preocuparse por la dirección del viento. Apenas había transcurrido la hora décima, pues Antinoo me hizo ver en el estanque los nenúfares rojos que seguían abiertos. Súbitamente la bestia apareció entre un frotar de juncos y volvió hacia nosotros su cara tan hermosa como terrible, una de las fisonomías más divinas que puede asumir el peligro.
Marguerite Yourcenar, Memorias de Adriano

martes

Las vidas de otros

Antes que los libros, objetos raros y difíciles, fueron los álbumes de estampas. Al principio solo eran páginas en blanco cuyos recuadros numerados exigían las fracciones de una historia que iría formulando el azar. La primera estampa y la última eran las más valiosas, las que más difícilmente aparecían, y sus cifras cobraban el misterio cabalístico del Alfa y la Omega. Venían en sobres que rasgábamos como cartas ansiadas o en las tabletas de chocolate. En estas últimas se sumaban con delicia los olores del papel impreso y del cacao. Cada estampa postulaba en el vacío la unidad de la historia. En su reverso leíamos unas pocas líneas de sentido enigmático, como si fueran los únicos jirones rescatados de un libro que se perdió. Exactamente así leemos las miradas y las vidas de otros, fragmentos en el tiempo de un álbum que nunca nos será dado completar.

Antonio Muñoz Molina, Escrito en un instante, 1997



BEL-COZVÍJAR

BEL-COZVÍJAR





lunes

Descubrir en vez de acatar


Gost (El huésped) es ante todo un film que se impone por su inmediata fascinación visual: el blanco y negro se declina en una serie de innumerables matices metálicos de gris, las ventanas inundan con haces de luz polvorienta interiores decrépitos y lujosos, los exteriores sembrados de hojas otoñales hablan de una minuciosa corrupción de la naturaleza. El preciosismo del film no decae nunca en caligrafía: parece descubrir en vez de acatar.
¿Y la historia? No se espere una nítida progresión narrativa del film. Como otros ilustres cineastas rusos, Kajdanovsky practica un lirismo exaltado, abandonos a la melancolía, raptos de violencia, una alternancia de arrebatos místicos y brutales, de espiritualidad y animalidad que ya Turguenev definía como ‘propia del alma rusa’. Rara vez la trasposición de un relato a una cultura lejana ha echado raíces tan profundas en el nuevo territorio, ha florecido con tanto esplendor.

Sobre la película Gost (El huésped, 1987) De Aleksander Kajdanovsky, basado en un relato de J.L. Borges.


Solares

Los solares están soñando ventanas.
Ramón Gómez de la Serna, Greguerías

domingo

Tardes de cine

Leo se acomodó en la butaca en la oscuridad y se sintió muy bien, muy feliz. Le invadió una sensación de paz y tranquilidad. Había muy poca gente en el cine. Eso era lo que más le gustaba. En el cine podía pensar y sentirse extrañamente pleno. Era una sensación que no podía definir.
Juan Madrid, Cartas bajo la manga

sábado

Novedades

Rossellini, como buen vidente del futuro, destacó el valor de la memoria. Como buen revolucionario, fue un hombre amante de la tradición. Esto que he dicho parece una paradoja, pero creo que esclarece mucho lo que Rossellini representa para nosotros, porque como decía Eugenio D'Ors: "Todo lo que no es tradición es plagio" y, precisamente, Rossellini era un innovador porque creía en la tradición. O, dicho de otra forma, según la frase de Bacon: "Salomón dijo 'No hay nada nuevo sobre la tierra'. Platón imaginó: 'Todo nuevo conocimiento no es sino un recuerdo'. Según esto Salomón sentenciaría: "Toda novedad no es sino un olvido".
Antonio Drove, Tiempo de vivir, tiempo de revivir.

Fotomatón. nº 1


A-BEKKER






miércoles

En la peluquería

Pero en una ocasión, hace menos de un año, y por razones en la que no quiero entrar aquí, me sentía aún más solo que de costumbre y se me ocurrió la idea de ir a cortarme el pelo aunque no lo tenía nada largo.

Kjell Askildsen, En la peluquería



El principio de incertidumbre (III)

Renoir afirmaba que había necesitado años y películas para darse cuenta de que no bastaba con fotografiar la realidad. Había que construir, Para ver en cine a unas personas conversando en un café, era mejor ir al café.
(...) Desde muy temprano, he tenido una visceral aversión al naturalismo, a las películas que pretendían ser "como la vida misma". Y, sin embargo, a mí me gustaba la vida, me gustaba, como a Renoir, ver y escuchar las conversaciones de café y también mirar a la gente en el metro, donde uno podía ver, por ejemplo, cómo una chica con aspecto de secretaria camino del trabajo entraba en el vagón, se sentaba y, cuando el metro arrancaba y se metía en el túnel y la oscuridad exterior hacía que el cristal de la ventana del vagón se convirtiera en un espejo, entonces, ella sacaba un lápiz de labios del bolso y se retocaba tranquilamente la pintura de su boca; cuando la ventana se encendía porque habíamos llegado a otra estación, guardaba el lápiz de labios.
También me gustaba seguir a la gente que hablaba sola por la calle, apasionándome por las historias que desvelaban sus diálogos imaginarios. Pero pronto me di cuenta de que eran aficiones muy peligrosas. No se puede mirar fijamente a una pareja que charla en un café porque, más pronto o más tarde, o bien se callan o bien te dan una bofetada. (...) Así es que la mirada modifica la realidad. Y no digamos una cámara y un micrófono
.
Antonio Drove, Tiempo de vivir, tiempo de revivir. Conversaciones con Douglas Sirk.

domingo

Escritores famosos y el color amarillo

Los escritores tienen que ser famosos, porque si no, nadie los lee. Se vive mucho mejor siendo un escritor famoso. Cuando viajas, te ponen en primera. Cuando duermes, lo haces en hoteles estupendos. Cuando caminas por la calle, la gente te sonríe. Se hace más el amor si eres famoso. Se escribe incluso mejor, porque la fama siempre te susurra cosas elegantes al oído. Hasta el sol cae sobre las frentes de los escritores famosos con una dulzura sobrenatural. Hasta el mar, cuando te acercas a él, dice tu nombre, y dice tu muerte.
Manuel Vilas, La fama, El país, 30/11/2018


Escogí el amarillo para la portada de mi libro porque es un color irracional y de duelo

Manuel Vilas, Cadena Ser, 5/12/1018

sábado

Lo que se sabe hacer ya está hecho

La clave del arte es hacer lo que no se sabe hacer porque lo que se sabe hacer ya está hecho. Y el que hace lo que sabe hacer está perdiendo el tiempo.

Eduardo Chillida

 

viernes

Un raro bienestar

Las buenas acciones siempre me producen un raro bienestar. Por eso hago pocas: porque el bienestar es raro y me quita de escribir. Cuando soy feliz odio escribir que es lo que más me gusta. Se ve que no es posible ser feliz y hacer lo que a uno le gusta al mismo tiempo. Esta es una contradicción que la filosofía no ha estudiado suficientemente. No sé quién decía que la gente suele triunfar en lo segundo para lo que está más capacitada, porque para triunfar en lo primero hay que alcanzar niveles de desgracia verdaderamente insuperables.

Juan José Millás, Un raro bienestar

lunes

El modificador


(...) me gusta repetir, pero modificando. Esta última frase es la que se ajustaría más a mi personalidad, porque soy un modificador infatigable. Veo, leo, escucho, y todo me parece susceptible de ser alterado. Y lo altero, no paro de alterar. 
Tengo vocación de modificador.
Enrique Vila-Matas, Mac y su contratiempo

Ilusión por falsificar

Me fascina el género de los libros póstumos, últimamente tan en boga, y estoy pensando en falsificar uno que pudiera parecer póstumo e inacabado cuando en realidad estaría por completo terminado. De morirme mientras lo escribo, se convertiría, eso sí, en un libro en verdad último e interrumpido, lo que arruinaría, entre otras cosas, la gran ilusión que tengo por falsificar, Pero un debutante ha de estar preparado para aceptarlo todo, y yo en verdad soy tan solo un principiante. 

Enrique Vila-Matas, Mac y su contratiempo

domingo

El impenetrable enigma de vivir

Macedonio llega tarde, pero temprano, para sorpresa de todos. El retraso se explica además si se recuerda que una de sus peregrinas teorías (desarrolló varias: sobre la psiquis, el Estado, la salud) era que la literatura bien podía no escribirse y que los libros no eran realmente indispensables: el origen y el fin del fenómeno literario estaba en el acto de pensarlo y nada más.
(...) En nuestro siglo XX hay muy pocas figuras que puedan superar en extrañeza a Macedonio, al mismo tiempo que en humildad y consecuencia -si eso se puede decir- con un espíritu de total anarquía que era para él la única manera de responder al impenetrable enigma de vivir y saber que estamos viviendo. Por sentir y expresar, antes que nadie entre nosotros, el sentimiento del absurdo es, sin duda, en gran precursor de nuestra vanguardia...
(...) Macedonio amó la soledad, la quietud, el ocio mentalmente activo; lo que escribió es una pequeña fracción de lo que pensó en la privacidad de su hogar o en pequeños círculos de amigos.
(...) Macedonio ejerció la actividad literaria casi a pesar suyo, como un fantasma amable, irónico y juguetón.
(...) El desorden en que tenía sus papeles es legendario, igual que su resistencia a organizarlos como libros. Dejarlos dispersos por todas partes, metidos entre los muebles, regados por el piso o deliberadamente escondidos era para él la forma natural en que debía vivir la literatura, no definitivamente fijada entre las páginas de un volumen; hasta consideraba que las erratas no eran sino benéficas intervenciones del azar, que mejoraban el original.
(...) Casi todos sus textos son editorialmente cuestionables y algunos fueron desglosados de páginas en las que había juntado indiscriminadamente poesía, novelas, relatos, ensayos, etc.
(...) Sus Obras completas comenzaron a editarse en 1974 y suman nueve tomos. No importa cuánto se logre exhumar y compilar, habrá que considerar su obra siempre incompleta, dispersa y -como la de Duchamp- definitivamente inacabada o solo "totalmente empezada".

José Miguel Oviedo, Historia de la literatura hispanoamaericana, 3. Postmodernismos, vanguardia, regionalismo. pp. 298-301

viernes

Alquilo Sol

El precio de la vivienda ha subido un 30% en los últimos cuatro años. Recordar eso lo convierte a uno, a ojos de los líderes de la derecha, en un mal español. Quizá el piso de alquiler en el que vives tú o tus hijos sea la décima parte del tamaño de la bandera que ondea en la plaza de Colón de Madrid. Pero lo importante no son los metros cuadrados de tu casa, sino la superficie útil de la enseña nacional. Hay que meter eso en la cabeza de los contribuyentes para que adopten, frente a los conflictos reales, una actitud de carácter religioso.

Juan José Millás, Moderado, El País, 22-02-2019

lunes

Comprenderlo todo

Aqunue las lertas etsén mal,
solo nsecetiasla preimra
y la útilma ltrea praa leer su sainigficdo
y coerpmndelro todo.
Enexactame iugal que en el amor.
Luis Ramiro, Desordenado


domingo

La ciudad de plastilina

Madrid es una ciudad de plastilina, tú puedes hacer lo que quieras con ella, es de arcilla. Yo, muchas veces, he puesto calles que no existían, o pongo que de tal calle sale tal otra... y es mentira, y jamás nunca nadie me lo ha reprochado. (...) Madrid es una ciudad cuya característica principal es su inexistencia, Madrid no existe, entonces como no existe nadie te puede reprochar que te inventes sus calles.

Juan José Millás 

O


Tal vez Homero escribió La Odisea para esta portada. O Tal vez Ulises hizo aquel viaje para que Homero escribiera su historia para esta portada. Tal vez yo esté aquí para eso.

Indicios de un modelo persintente


El reverendo Gwyon hizo las maletas y viajó lentamente por la península. Vio gente y reliquias, movimiento y colapso, la acumulación del tiempo en los muros, los pórticos derruidos, mosaicos en monocroma exposición que recuperaban sus colores de vida romana cuando se les echaba encima un cubo de agua, las fachadas rotas de catedrales donde el tiempo no había pasado, sino que se había aglomerado, y que perduraban no como testigos de su destrucción, sino como custodios de su pervivencia. 

Al entrar en las ciudades lo perseguían los gritos de los buhoneros, hombres que compraban botellas, que vendían escobas, que gritaban como hombres afligidos por grandes dolores. Por las calles lo perseguía la desesperada esperanza de felicidad de las melodías rotas de los organillos, y se detenía a contemplar los juegos de los niños sobre el pavimento, buscando allí (como buscaba en la forma de los tejados, en el trazado de las escaleras, los pasillos, los dormitorios y las cocinas abandonados en paredes todavía en pie donde el edificio colindante se había derrumbado, o en la sombra del respaldo de una silla sobre el embaldosado repetitivo de un suelo) indicios de un modelo persistente, de una forma significativa. Visitó catedrales, la desentrañada mezquita de Córdoba, la inmensa mole de Granada, y esa frenética demostración gótica de Burgos donde hay un Cristo firmemente clavado del que una vez se dijo que estaba hecho con un pellejo humano disecado, pero que luego había pasado por cuero de búfalo, un material menos frecuente, que recordaba en su humor a la sirena compuesta de un mono y un bacalao.

William Gaddi, “Los reconocimientos”, traducción de Juan Antonio Santos, Ed. Sexto Piso

sábado

Familias felices

El tan famoso principio de Ana Karenina suena algo ingenuo leído ahora. No quedan familias felices. Ya no. Quizás las hubiera todavía en el siglo XIX y quizá entonces todas las familias felices se parecieran entre sí, mientras que las desdichadas lo fueran cada una a su manera. Hoy todas las familias son desdichadas y además, para colmo, se parecen entre sí.
(...) No es la felicidad lo que está vacío, lo que no tiene desenlace ni desarrollo argumental es la desgracia, que no nos hace singulares ni dignos de la atención ni de Tolstói ni de la persona amada, si no que nos iguala a todos: nos convierte en borradores sin sentido, tachados, tentativos, tenues. Y encima demasiado parecidos unos a otros.
(...) Durante demasiado tiempo la literatura se ha aprovechado a mansalva del sólido prestigio de la desgracia. Hannah Arendt hablaba (con razón) de la "banalidad del mal", pero lo que de verdad ha perdido interés, al menos en la novela, es la desdicha.
[La novela de Ángela Medina] Pañales y cerveza avanza en dirección contraria: el sufrimiento es, sobre todo, muy aburrido, una narración sin desenlace (porque solo conduce a más sufrimiento), no enseña nada ni tiene significado o sentido, y todas las familias desgraciadas se parecen sin saberlo siquiera.

Rafael Reig, El descrédito de la desdicha, ABC Cultural 1029

miércoles

Física de fluidos

Conocí a un científico que era muy aficionado a las nubes. Llevaba siempre su cámara dispuesta para fotografiarlas. Sabía que era importante hacerlo muy rápido. A veces veía una nube interesante cuando iba conduciendo y paraba el coche en un arcén, aunque fuera en una autopista, y se apresuraba a fotografiarla. Era un especialista en física de fluidos. Me contó que era miembro de una asociación internacional de observadores de las nubes: la International Cloud Appreciation Society. ¿Y si lo que uno escribe, lo que uno proyecta, pudiera existir así, suceder así, como flujos de aire, acumulaciones de vapor de agua que fueran cobrando formas inusitadas pero también previsibles, de acuerdo con un repertorio fijo, clasificadas y ordenadas como especies de animales o plantas?
Antonio Muñoz Molina, Un andar solitario entre la gente

lunes

A esta hora mañana ¿Dónde estaremos?

A esta hora mañana, donde estaremos
en una nave espacial en algún lado,
navegando a través de un mar vacío. 

The Kinks, This Time Tomorow

domingo

Cruzar evidencias

"Hasta los paranoicos tienen enemigos", le dijo a su padre Ricardo Piglia. No es cierto que los paranoicos hallen enemigos en cualquier lado, es que los enemigos existen. Los enemigos forman parte de un sistema, de una conjura, los enemigos aplican la voluntad de poder de manera secreta, pero con método, siguen líneas de puntos. Los paranoicos solo pretenden desvelar un orden, un todo racional, en un mundo que se pretende irracional y con un amplio margen para un caos benévolo, el azar y el libre albedrío. Nade eso, dicen los paranoicos: todo lo rige una razón agresiva, fría, técnica. ¿Hasta qué punto es racional ese mundo alucinado de sospecha continua? ¿Tienen razón los que buscan una razón última? ¿Es demasiado patética esa búsqueda en los pasos de frontera de la locura? Los paranoicos son los monstruos de Descartes. La paranoia es el gran tema.
Antecedentes: Los anarquistas de Chesterton en El hombre que fue jueves, todo Kafka, el Tristero de Pynchon, la literatura americana de la conjura, la subliteratura de espionaje, la infraliteratura de la Teoría de la Conspiración y los expedientes X. La gran obra de Ernesto Sabato.
Si yo también fuera un paranoico -que no lo soy: me limito a transcribir la realidad y a cruzar evidencias, persigo a mis perseguidores- diría que la obra de Erneso Sabato sigue un plan en un mundo de ficción: sus tres novelas son en realidad una sola.

Francisco Casavella, Prólogo a Abbadón el exterminador


lunes

La vida pasa en otros sitios

La retórica profecía wagneriana, tras la cual era tan fácil adivinar la muerte, cedió su plaza, ante el ojo de la cámara, a la desnuda belleza del rostro adolescente. Donde primaba el acecho de lo trágico europeo, se ha impuesto un postulado impensable: es posible ser feliz; es necesario. De Berlín a Java y Bali, Schuh no sigue un recorrido espacial. Sí una conversión. Teológica. La vida pasa en otros sitios. Donde la belleza. En el cuerpo desnudo de las muchachas, como en la igual de desnuda mirada de los viejos.

Gabriel Albiac, De lo bello y lo triste, ABC Cultural, nº 1029 (Sobre Gotthard Schuh)

domingo

Antes de perder la conciencia

Ya en la cama, decidí que al día siguiente me levantaría con la fantasía de que me faltaba el brazo izquierdo, a ver qué tal se me daba la cosa. Nos dormimos con la radio puesta y antes de perder la conciencia oí que en la plaza de Castilla se había abierto un socavón por el que se habían colado cuatro coches y llovía y llovía.

J.J. Millás, Y llovía y llovía

jueves

Resignación


En realidad, últimamente, dicen, Madrid se está llenando de fantasmas.
Sería, quizás, cuestión de protegerlos.
Al fin y al cabo, como es sabido, el hombre inventó al fantasma para contarse la historia del lamento que perdura. Quiso que una presencia en la sombra le hablara del sentimiento contrario a la resignación.

domingo

Rosalía

Por fin los Premios Goya dejan algo en nuestra vida.





Peligro

En la ignorancia de los pueblos está el dominio de los príncipes, el estudio que les advierte les amotina. (...) Príncipes, temed al que no tiene otra cosa que hacer sino imaginar y escribir.
Francisco de Quevedo

sábado

La comedia universal

Me considero un canalla y no tengo el menor respeto por mi persona. Soy un individuo que ha profundizado en su propia conciencia, ¿y quién que ahonde en los pliegues de su conciencia puede respetarse?
(...) Detesto esa universal comedia de los sentimientos honorables. Sistema de convenciones que se manifiesta, cuándo no, en el lenguaje supremo falsificador de la Verdad con V mayúscula. Convenciones que al sustantivo "viejito" inevitablemente anteponen el adjetivo "pobre"; como si todos no supiéramos que un sinvergüenza que envejece no por eso deja de ser sinvergüenza, sino que por el contrario, agudiza sus malos sentimientos con el egoísmo y el rencor que adquiere o incrementa con las canas.
Ernesto Sábato, Sobre héroes y tumbas, pp. 296-297.

miércoles

Historia Contemporánea

Todo lo que es interesante ocurre en la sombra. No se sabe nada de la verdadera historia de los hombres.
Céline. Viaje al fin de la noche

lunes

Si quieres puedes

Lo que me irrita sobremanera es el pensamiento positivo de nuestro tiempo: “si tú quieres, tú puedes”; “el esfuerzo tiene recompensa”; “la felicidad está al alcance de tu voluntad”, etcétera. Es pensamiento casi pornográfico, que no toma en cuenta ninguno de los problemas del ser humano y que educa en la irresponsabilidad de creer que Jauja existe. La mayor parte de las personas son mediocres, no tienen talento, no aportan nada de enjundia al mundo en el que viven.