— ¿Fue eso lo que te hizo sospechar?
— No sé, supongo que sí. Además...
— ¿Sí?
— Paseaba con demasiada lentitud y movía el culo demasiado.
— ¿Movía el culo?
— Una madre no mueve el culo así.
Carolina se echa a reír. Cree que debe enfadarse por el comentario de Darío, pero la verdad es que le ha hecho gracia.
— ¿Cómo es eso de que una madre no mueve el culo?
— No cuando lleva un cochecito, aquella mujer tenía un culo demasiado grande embutido en un vestido demasiado corto del mismo color del cochecito.
— ¿No llevaba ningún niño?
— Casi, llevaba un muñeco de estos que parecen bebés auténticos.
— No me digas.
— Era perfecto. Cuando levanté la capota para comprobarlo pensé que era un bebé de verdad.
— Pero la pillaste ¿no?
— La pillé más tarde porque cuando se marchaba dejó de mover el culo.
Nazaré Lascano
No hay comentarios:
Publicar un comentario