Creo que en la última fiesta que dimos en casa invitamos a demasiadas personas.
Todas las habitaciones, el salón, la cocina y el baño se llenaron de amigos y familiares sonrientes con copas en las manos. Snail Girl estaba preciosa y parecía disfrutar del ambiente, iba y venía recogiendo vasos, sirviendo trozos de empanada y canapés y tenía una frase perfecta para cada uno de los invitados con los que se cruzaba.
Hasta que dejé de verla.
Primero lo dejé pasar, después pregunté por ella con discreción y por último la busqué nervioso por todo el piso.
No la encontré, y aún hoy no sé qué pasó. Puede que se quedara fuera en una de las ocasiones en las que entraron invitados y que no supiera volver a casa, puede que alguien la tapara con los abrigos y que se la llevaran puesta sin querer, puede también que se perdiera en medio de los platos sucios y terminara en la basura o puede que se mareara y perdiera la conciencia entre las botellas vacías de alcohol.
Terry Salgado
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