Damián manejaba las piedras sobre los suelos de Buenos Aires como si fuera Dios ordenando el Universo.
Para ello usaba, sin saberlo, teoremas matemáticos que aún no habían sido formulados.
Damián intuía que en cualquier estructura lo suficientemente grande el orden aparece inevitablemente.
Cada vez que Lorenzo me contaba su historia, Damián volvía a arrodillarse frente a un mar de piedras amontonadas, buscando una organización de formas, tamaños y colores que le permitiera ordenar el caos.
Aunque a nadie le importe, Damián puso en práctica las teorías del matemático Frank P. Ramsey antes de que este ni siquiera las formulara.
Nazaré Lascano
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