jueves

Nada que perder

Hacía semanas que H. salía a pasear sin la bolsa y sin la pistola oculta dentro de la bolsa. Pero hoy debido al calor, a la ausencia de nubes o a que Linda no estaba en casa a la hora del almuerzo, H. ha buscado la bolsa, ha metido una camiseta arrugada de ella, una sudadera y unos calcetines de tenis y ha ocultado en medio de todo la pistola.

Después ha salido a la calle a pasear y se ha dado cuenta de que con la pistola cerca las calles son otras calles, la gente es distinta y, especialmente, las mujeres que aunque están igual de lejos le miran como se mira a los hombres que no tienen nada que perder.

Nazaré Lascano

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