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lunes

Turbulencias

La coincidencia es la madre de la turbulencia.


Rafael Spregelburd, La estupidez

domingo

Jota

En una noche de verano Jota, desesperado por el abandono de su gran amor, intenta suicidarse arrojándose al mar. En ese momento ve caer en la arena de la playa a una chica que ha tenido un accidente de moto. A consecuencia del golpe la joven sufre una amnesia total, no recuerda ni su nombre. Jota, aprovechándose de esta situación, le hace creer a la chica que se llama Lisa y que es su novia desde hace cuatro años.

jueves

Una casualidad que raya en lo increíble

—Vamos a pensar un poco— se dijo Montalvano, tumbado en la cama en calzoncillos, camiseta y calcetines-. Un imbécil que se apellida como yo es contratado para que asesine a una señora. El imbécil no conoce el domicilio de la víctima: le será comunicado en cierto establecimiento mediante una llamada desde Nueva York. Mi tocayo, que llega con retraso a la cita telefónica, se dirige corriendo a la trattoria de Peppe, pero lo arroya un automóvil y muere poco después. Por una casualidad que raya en lo increíble, yo, que me apellido Montalvano como él ,acudo a esa trattoria y contesto a la llamada. Y ocurre lo que ocurre.

Andrea Camilleri, La nochevieja de Montalvano

lunes

El día idóneo

Hoy, por vez primera, él ha tenido la sensación de que lo miraba con verdadera atención: una atención que ha durado apenas un segundo, sí, pero atención al fin y al cabo. Mientras tanto, le ha dado tiempo a pensar si debía aludir al suceso que acababa de presenciar, pero cuando ha levantado de nuevo la cabeza, ella ya no estaba. Por todo ello no ha tenido la oportunidad de decirle que la conoce, de lejos, desde que eran niños. 

Tal vez hoy habría sido el día adecuado para ello, dado lo sucedido. Aunque quizá precisamente por lo sucedido, hoy no era el día idóneo.


Imma Monsó, La mujer veloz


miércoles

Colisión de cosas y asuntos


A las ciudades se las conoce, como a las personas, en el andar.

[…] Sería interesante saber por qué al ver una nariz amoratada se da uno por satisfecho con reparar simplemente y de manera imprecisa en el color, y nunca se pregunta qué clase de tonalidad tiene, aunque, sin más, se lo podría expresar la medida de las vibraciones moleculares. Por el contrario, en asunto tan complejo como es una ciudad en la que se vive, se quisiera conocer todas sus peculiaridades. Esto nos desvía de lo más importante.

No se debe rendir tributo especial al simple nombre de la ciudad. Como toda metrópoli estaba sometida a riesgos y contingencias, a progresos, avances y retrocesos, a inmensos letargos, a colisión de cosas y asuntos, a grandes movimientos rítmicos y al eterno desequilibrio y dislocación de todo ritmo, y semejaba una burbuja que bulle en un recipiente con edificios, leyes, decretos y tradiciones históricas. 

Las dos personas que subían por una calle ancha y animada no caían en la cuenta.

Robert Musil, El hombre sin atributos

domingo

6174

1. Elije cualquier número de cuatro dígitos que esté formado por al menos dos dígitos diferentes, incluido cero, por ejemplo 1234
2. Organiza los dígitos en orden descendente, lo que en nuestro ejemplo quedaría 4321
3. Ahora, organiza el número en orden ascendente: 1234
4. Resta el número más pequeño del número más grande: 4321 - 1234
5. Y ahora repite los tres últimos pasos
Vamos a hacerlo:
4321 - 1234 = 3087
Organizamos los dígitos de 3087 en orden descendente y queda 8730, y en orden ascendente, 0378, y restamos:
8730 - 0378 = 8352
nuevamente, organizamos los dígitos del resultado 8352, y los restamos:
8532 - 2358 = 6174
Una vez más, en orden descendente 7641 y ascendente 1467, y restamos:
7641 - 1467 = 6174
Como verás, de aquí en adelante no vale la pena seguir, pues sólo repetiríamos la misma operación.

Tratemos con otro número. ¿Qué tal 2005?:
5200 - 0025 = 5175
7551 - 1557 = 5994
9954 - 4599 = 5355
5553 - 3555 = 1998
9981 - 1899 = 8082
8820 - 0288 = 8532
8532 - 2358 = 6174
7641 - 1467 = 6174

No importa con cuál número comiences, siempre llegas a 6174 y a partir de entonces, la operación se repite, con el mismo resultado una y otra vez: 6174, a esto se le conoce como Constante de Kaprekar y se expuso por primera vez en 1949 en  la Conferencia Matemática de Madrás en la India, su descubridor fue el matemático Dattatreya Ramchandra Kaprekar (1905-1986).

martes

Todo el tiempo que haga falta

Voy a quedarme aquí todo el tiempo que haga falta. Estoy esperando la casualidad de mi vida, la más grande, y eso que las he tenido de muchas clases. 


Sí. Podría unir mi vida uniendo casualidades.


Ana, en Los amantes del Círculo Polar (Julio Medem, 1998)

lunes

Lotería a su medida

Para empezar, pida a todos los participantes que elijan un número entero positivo y lo escriban en una tarjeta con su nombre. El objetivo es elegir el número más pequeño que no haya elegido ningún otro. ¿Hay alguna estrategia para ganar? 

Alguien podría pensar que lo que hay que hacer es apuntarse a los números más pequeños como 1 o 2. Pero dado que otras personas pueden haber llegado a la misma conclusión por este camino no se terminará con un número que nadie haya elegido.

Si por el contrario elige un número muy grande con seguridad habrá perdido: que alguien elija un número más pequeño que el suyo es sencillamente demasiado fácil. Esto sugiere que los mejores números son los ubicados entre ambos extremos. ¿Pero dónde? ¿Qué tal 7 u 11? ¿Es seguro que nadie más pensará en escoger el 7?

(...) La psicología es importante. Cada jugador intenta imaginar qué escogerán los demás. Pero la tentación de pensar que uno no razona como el resto es tan fuerte que casi todos tragaremos el anzuelo.

John D. Barrow, El salto del tigre (2009)

jueves

Sin historia

En él, podemos sorprendernos con la sobrecogedora erudición del director. Pero también con sus contradicciones, y su incondicional amor por el arte. Algunos de sus adversarios en el debate, ponen argumentos de peso sobre la mesa que ponen en solfa su propuesta artística, mientras que otros, escasos de argumentos y presos de la envidia, optan directamente, pero sin mirar a los ojos, por la descalificación personal. 


Kluge tampoco se queda corto y tras dos horas de polémicas termina concluyendo: “Este debate solo puede tener éxito si dos personas de esta mesa son eliminadas”. 

Todo ello en un escenario de enternecedor humo marxista.


Alexander Kluge, Una muchacha sin historia

lunes