miércoles

Los mamarrachos

Luis G., como todos los hombres solos, estaba cansado de ver en el cine, leer en los libros y escuchar en las canciones a otros hombres solos.

Le repugnaban, especialmente, las historias de salvación, las vidas al límite que son salvadas en última instancia por una mujer que llega a lomos del azar a rescatar la vida ínfima del protagonista.

Estos hombres, que ya no están solos, cuentan entonces en largos monólogos, en conversaciones húmedas o en estribillos de canciones cómo esa mujer apareció de repente y les salvó cuando ya no tenían esperanza.

Luis G. se ríe de esos mamarrachos porque sabe que la esperanza es igual de ruin que la desesperanza, pero más mentirosa.

Nazaré Lascano


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