Saúl Álvarez, un compañero de trabajo, un hombre grande, más joven de lo que representa, con bigote bien recortado, de esos que dejan el aroma de su aftershave marcando su territorio, tenía su foto en las primeras páginas del álbum de la policía.
¿Qué hacía Saúl allí? ¿Tendría algo que ver con la viuda? ¿Tendría algo que ver conmigo?
Saúl Álvarez había intentado acercarse a mí varias veces. Acabé enterándome de que se dejó ese bigote pasado de moda para parecer mayor, más varonil. Me daba pena saber que ese hombre llevara ese horrible bigote por mí. Y que en la foto de los sospechosos ya lo luciera hacía pensar que hacía un año máximo que lo habían fichado.
¿Qué habría hecho para estar allí?
Pensé que Saúl tenía algo que ver en aquel caso, y posiblemente yo también aunque aún no sabía cómo ni porqué.
Nazaré Lascano
No hay comentarios:
Publicar un comentario