martes

Honor

Uno de los juegos que más gustaba en el barrio era el de la goma. 

Se jugaba cuando comenzaba a hacer frío y consistía en que dos chicos, frente a frente, debían agarrar, cada uno, un extremo de una goma elástica y estirarla todo lo que les fuera posible.

El primero que no aguantaba y soltaba su extremo perdía, aunque era el ganador quien se llevaba el golpe en los dedos.

No he visto juego más honorable en el mundo.

Nazaré Lascano


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