Amparo siempre llevaba unas medias negras preciosas, con una raya en la parte trasera, perfectamente colocada en medio de la pierna.
Yo me quedaba obnubilada por la perfección, por esa simetría que para una ciega debería ser imposible.
— ¿Cómo es posible que lleves la raya de las medias tan bien colocada?
— Si no la llevara justo donde debe ir no me pondría medias.
— Yo nunca lo consigo, si quiero llevarlas tengo que aguantar esa imperfección.
— Tápate los ojos y búscate, como yo, a alguien que te ayude a vestir.
Nazaré Lascano
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