¿Qué pensaría Darío Varona cuando intentó salir del cuarto de baño y vio que la puerta no se abría?
Estoy segura de que no gritó, ni llamó, ni dio voces porque un inspector de policía no se queda encerrado en un baño. Puede quedarse en un ascensor averiado o tener un accidente con el coche, pero no poder abrir una puerta de un baño es algo que no se puede permitir alguien con autoridad y un arma.
Esperó, lo intentó de forma silenciosa, miró a su alrededor buscando algo que le sirviera para forzar la puerta, abrió el armario y, seguro, encontró unas pinzas con las que forzar la puerta. No hubo manera.
Finalmente miró hacia la ventana, se asomó al patio de luces y vio que era posible pasar a la ventana contigua, la de mi dormitorio. Si no conseguía abrir en menos de cinco minutos tendría que tomar el plan B.
Mientras tanto yo copiaba a toda velocidad los datos de los presuntos delincuentes.
Nazaré Lascano
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