En la pared, en el lado de la cama donde dormía Jorge, había un desconchón con forma de ocho. Quizás lo había hecho él, quizás pretendiera hacer el símbolo del infinito, pero se quedó en ocho.
Es poca cosa el ocho comparada con el infinito, pero podía no haber sido nada.
El ocho es ocho veces la nada.
Nazaré Lascano
En la pared, en el lado de la cama donde dormía Jorge, había un desconchón con forma de ocho. Quizás lo había hecho él, quizás pretendiera hacer el símbolo del infinito, pero se quedó en ocho.
Es poca cosa el ocho comparada con el infinito, pero podía no haber sido nada.
El ocho es ocho veces la nada.

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