La nueva etapa
No me dejé ver hasta la noche en la que entraron en casa dando tumbos y vomitaron en el salón. Lo hicieron los dos, primero Jorge que siempre fue más débil y, por contagio, siguió Amparo que, desorientada, en un sitio nuevo y sin saber dónde estaba colocado cada mueble vomitó encima del sofá y salpicó el televisor.
Cuando me levanté se estaban sujetando el uno al otro, borrachos y pálidos, resbalándose en el vómito.
Yo también me resbalé y al agarrarme a Amparo caímos los tres al suelo. Fue así como empezó una nueva etapa de mi vida.
Nazaré Lascano
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