Entre los juegos infantiles siempre estaba presente el de las bodas, podía darse en cualquier época del año, aunque, al contario de las bodas de verdad, se jugaba más en invierno, en épocas frías y lluviosas lo que demuestra que los chicos son más inteligentes que los adultos.
Yo me casé varias veces, aunque siempre con el mismo chico. Era una norma no escrita en la que el primer niño con el que te casabas la primera vez, tenía que ser tu novio en los sucesivos juegos, siempre.
Nunca se permitía cambiar de marido o de esposa y si tu pareja no estaba ese día o, incluso, si se había ido del barrio, no podías volver a jugar y te quedabas viuda para siempre.
Nazaré Lascano
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