domingo

Señalar la puerta de salida

Hay momentos en que se tiene la tentación de desaparecer. 

Ir poco a poco yéndose, sin dejar mucho rastro, como si se pudieran descender unas escaleras y se llegara cada vez más abajo y fuera posible fundirse en la hierba del campo o en la tierra del jardín. Cada vez ser menos, más transparente, con poco peso ya en el mundo, como si fuera una maniobra de distracción para regresar más adelante, quizá, con nuevos bríos o con esperanza. 

Pero la sensación que manda es la de derrota, algo salió mal, algo se torció, toca la retirada, pero una retirada silenciosa, realmente no quedan fuerzas, cuanto me rodea se ha vuelto extraño y ya decir cualquier cosa es como tirar unas palabras sobre una mesa en la que los demás las ven con una distancia escéptica, como calderilla que ya nada aporta.

Incluso alguien, en esas circunstancias, podría levantar la cabeza, estirar un brazo y señalar la puerta de salida. Se acabó.

José Andrés Rojo, La tentación de desaparecer, El País 20/02/2026

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