En la operación de búsqueda Darío se sorprendía pocas veces, pero siempre había lugar para una sonrisa, un soplido o una blasfemia.
Así le ocurrió en un apartamento en el que había desaparecido una joven esposa sin dejar rastro y donde Darío, después de examinar con extremos cuidado y sin éxito aparente toda la casa, volvió a la cocina, abrió un armario y, rebuscando entre los botes de conservas encontró, al fondo, un frasco de cristal lleno de café que se le resbaló entre los guantes y cayó al suelo haciéndose añicos y allí, entre el polvo de café molido y los cristales, aparecieron varias monedas de un país extranjero.
Nazaré Lascano
No hay comentarios:
Publicar un comentario