jueves

Tiempo de rotondas

Encontré a Snail Girl circulando con su Vespa en el interior de una rotonda, yo conducía hacia casa y ella daba vueltas concéntricas sin lograr salir. Decidí girar junto a ella para ayudarla y, mientras conducía, la llamé, le hice gestos con la mano y le pité, pero estaba tan concentrada que no se fijaba en nadie.

Por fin, en una de las vueltas, frené mi coche a su lado y le dejé un hueco para que pudiera salir de la glorieta. El conductor que me seguía me gritó furiosos y me insultó, pero Snail Girl, ajena a todo, pudo salir al fin de allí y tomar la avenida con su moto.

Cuando llegué a casa ya estaba sentada en la cocina tomando una taza de té. Le comenté todo lo que había pasado en la glorieta, pero puso una expresión extraña, como si no hubiera estado allí, después me explicó que ella siempre conduce así, que las rotondas son tan emocionantes que no puede permitirse salir de ellas a la primera.

Terry Salgado

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