lunes

Costa Rica quizás

Cuando bebía demasiado me levantaba antes de tiempo. Con la cabeza embotada y los ojos pegados me metía en la ducha. 

Debajo del agua caliente, sin abrir los ojos imaginaba que estaba debajo de una cascada en un país en el que no había estado nunca, Costa Rica quizás.

Mientras caía el agua sobre mi cuerpo pensaba, como todos los bebedores sin afición que el alcohol era lo más estúpido que había inventado la humanidad, después bajaba el listón y pensaba que yo era la estúpida y que no volvería a tomar una copa. 

Cuando estaba calculando lo que me había gastado el último mes en bebidas empecé a notar que, de repente, el agua se quedaba fría, di un respingo cuando de fría pasó a helada y un grito de terror cuando tras abrir al máximo el grifo de agua caliente esta recuperó la temperatura y me abrasé la espalda. En medio del pánico di varias vueltas sin orden a los grifos y finalmente salí de la ducha dando gritos, helada y abrasada a la vez.

Oí como Amparo se reía como una loca abriendo y cerrando el grifo de la cocina.

Nazaré Lascano

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