martes

Curiosidad de los bustos

En las distancias cortas descubrí que Saúl Álvarez tenía el cráneo igual que el de un busto esculpido en granito de un escritor olvidado situado en una glorieta, a unas pocas calles de la casa de mis viejos.

Por detrás Saúl y el busto eran exactamente iguales, con un parietal elevado y un occipital levemente retraído. Por delante me resulta difícil compararlo porque siempre que pasaba por esa placita me desviaba por una calle que salía a la izquierda y sólo veía la escultura por su espalda.

No supe nunca quién era, cómo se llamaba o a qué se dedicaba el hombre del busto, aunque estoy casi segura de que era y sigue siendo un escritor que nadie conoce. 

Y pretendo seguir sin conocerlo, por el misterio y porque no me da ninguna curiosidad.

Nazaré Lascano


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