Cuando mis viejos contrataron a una chica por horas para que ayudara con la limpieza de la casa yo me convertí en una nazi.
Ensuciaba a propósito, dejaba dinero debajo de la cama para provocarla y pillarla robando, trataba de que alargara su horario sin motivo y si pedía un día libre para un asunto importante se lo negaba.
Por suerte mi madre me dio un tortazo y me llamó imbécil delante de la chica.
Nazaré Lascano
No hay comentarios:
Publicar un comentario