viernes

La puerta abierta

Casi nadie sabe, porque a casi nadie se lo he contado que me han robado varias veces. 


De chica robaron en nuestro apartamento una tarde de domingo que salimos al campo. Lo más raro no es que robaran sino que saliéramos al campo porque nunca lo hacíamos. Más curioso aún fue que volviéramos a salir al domingo siguiente.


No recuerdo nada de lo que se llevaron, excepto a nuestro gatito que ni siquiera lo robaron, pero que salió de casa cuando los ladrones dejaron la puerta abierta. 


Nunca regresó, aunque cada domingo saliéramos al campo con la esperanza de encontrarlo a la vuelta, durmiendo sobre el sofá.


Nazaré Lascano

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