Amparo atraía (como un imán, como el vacío, como una hembra en celo) a todo el que cruzaba su vida con la vida de ella.
Nadie podía darte una explicación a la primera, "¿Amparo? ¿La ciega?", pero después la mayoría olvidaba la duda y pronunciaba la palabra misterio.
Pero... ¿Qué misterio puede haber en una ciega? La respuesta era como el universo y como el propio misterio: la oscuridad inabarcable.
Nazaré Lascano
No hay comentarios:
Publicar un comentario