La poesía es un juego. Como Assassin Creed o el fútbol, tiene reglas, niveles de dificultad, ídolos propios. Delimita un tiempo y un espacio al margen del espacio y del tiempo, altera nuestra relación convencional con la realidad, pone a prueba los límites de lo humano. En este juego, Juan Gelman es un campeón.
[ … ] Gelman ayunta palabras como bueyes, las somete al yugo para pulir el diamante.
[ … ] Gelman descompone la gramática, el cerebro y la injusticia global en unidades mínimas.
Ainhoa Sáenz de Zaitegui, El emperrado corazón...
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