A menudo los sospechosos se le caían a Varona de las manos.
Padres y tíos, novios y exnovios, excompañeros de estudios y compañeros de trabajo, vecinos y amigos. Todos con algo que tapar, todos con algún mal gesto, con algún mal pensamiento.
Y Darío Varona teniendo que taparse la nariz, meter la mano en el agua y elegir.
Nazaré Lascano
No hay comentarios:
Publicar un comentario