Lupe practicaba la vida con sentido del espectáculo más que del humor.
En clase de religión nunca llevaba la contraria de forma directa al cura que ejercía de profesor, pero, a cambio, sufría ataques repentinos de dislexia que ponían al cura y a la clase patas arriba.
Una mañana en la que teníamos que escribir una reflexión sobre el milagro de los panes y los peces, Lupe escribió una redacción maravillosa de tres folios sobre el extraordinario episodio bíblico de las paces y los penes.
Cuando lo leyó en voz alta todos deseamos ir a comprar una Biblia.
El cura la reprendió y, al acabar la clase, le pidió el texto para corregirlo en casa.
Nazaré Lascano
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