domingo

La necesidad de su existencia

El primer día de trabajo Joana vio que había demasiada gente en el estudio, pero también pensó que sería algo habitual. El fotógrafo era un tipo mayor, que parecía que no escuchaba ni al director ni mucho menos al guionista y que ni siquiera la miraba cuando preparaba los focos y medía la luz.

Joana se sintió como un maniquí y contra lo que hubiera pensado el día antes, le gustó. Le pareció una delicia probarse un vestido bonito, colocarse en el lugar exacto donde le decía el director, poner el gesto que le indicaban y mover los labios como si estuviera diciendo algo interesante. 

Cuando parecía que todo iba a la perfección apareció el guionista, un hombrecillo con la cabeza gruesa y el pelo escaso, paró la sesión y dijo que Joana no estaba diciendo correctamente los diálogos. Joana lo miró como si estuviera loco, ¿ese imbécil no se había dado cuenta hasta ese momento de que sólo silabeaba palabras al azar o que contaba del 199 hacia abajo? 

¿No se había dado cuenta de que la historia va tomando forma sin necesidad de su existencia?

Nazaré Lascano

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