Entre todas las dimensiones de la existencia, las reales y las inventadas, las posibles y las improbables, las que ignoramos y las que tocamos, la espiral es una de las menos conocidas y apreciadas.
Todos vivimos o hemos vivido en la dimensión de la espiral alguna vez, o casi siempre, aunque no seamos conscientes de ello o no sepamos ponerle nombre. Esta dimensión, como su propia representación gráfica demuestra, pertenece a la vez al pasado, al presente y al futuro, y lo hace por medio de la repetición paralela que la aleja y la acerca al mismo tiempo a su origen.
Todos los puntos son observables desde cualquier punto de la espiral, aquí el tiempo pierde sentido y el número pi se multiplica sin control y, de forma especular, repite sus dígitos en la eternidad.
No es posible salir de la dimensión en espiral ni avanzando ni retrocediendo dentro de ella. Sólo se puede negar rompiendo sus márgenes y saltando hacia la nada.
Terry Salgado
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