Cuando entro en la cocina de madrugada, tengo la impresión de haber sorprendido a los objetos haciendo el vago. La nevera se pone a enfriar de súbito con una aplicación sospechosa. La mesa sostiene el frutero con una solemnidad un poco teatral. El grifo gotea con una diligencia absurda.
Hay martes en los que la realidad parece segura de existir. Pero algunos miércoles desprende un aire de improvisación, como si alguien hubiera montado el decorado (incluida la idea de que es miércoles) segundos antes de que abriera los ojos.
Juan José Millás, El cerebro de Boltzmann, El País 19/06/2026
No hay comentarios:
Publicar un comentario