miércoles

El hombre vomitado

Un lugar común del pensamiento edificante quiere que todo blasfemo sea un místico que se ignora. 

Es la técnica de la mejilla ofrecida que procura al abofeteado tanto poder masoquista como al abofeteador placer sádico y por la que la propia bofetada puede a tal título ser considerada como un acto de comunión. 

Así, el hombre piadoso pude a buen título, frente al iconoclasta, creerse amado cuando es simplemente vomitado.

Roger Benayoun, Revista Positif

No hay comentarios: